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Sindicalismo uruguayo ya cuestiona a Mujica por economía y DD.HH.
Juan Castillo, líder del sindicalismo uruguayo, aseguró que, tras sus marchas y contramarchas dialécticas, «nadie sabe ahora cuál es la postura de (José) Mujica sobre los juicios a los militares» acusados de violaciones a los derechos humanos.
Por ello, no es menor el hecho de que surjan fuertes reclamos desde esa centenaria central ante los primeros trazos de la presidencia de José Mujica, quien asumió el 1 de marzo.
El portuario Juan Castillo, uno de los dos coordinadores generales (máxima jerarquía) de la central Plenario Intersindical de Trabajadores (PIT)-Convención Nacional de Trabajadores (CNT), describió en diálogo telefónico con Ámbito Financiero un cúmulo de «preocupaciones», que abarcan los lineamientos económicos generales, la reforma del Estado (que podría derogar la inamovilidad del empleado público) y el enfoque sobre los procesos por crímenes de lesa humanidad, entre otros rubros. Las críticas de este militante comunista, que reconoce muchas más afinidades en la Argentina con la CTA que con la CGT, alumbran la antesala de un escenario conflictivo entre un sector de la izquierda uruguaya y quien fuera su mayor esperanza, el ex tupamaro hoy a cargo de la Presidencia.
Periodista: ¿Cómo observa los primeros pasos del Gobierno de Mujica?
Juan Castillo: Estamos algo preocupados en el movimiento sindical porque no podemos precisar con justeza algunas cuestiones esenciales, como la negociación colectiva (de salarios) y la reforma del Estado.
P.: ¿Los sorprendió la propuesta del presidente Mujica de liberar u otorgar prisión domiciliaria a responsables de la dictadura procesados por crímenes de lesa humanidad?
J.C.: Más que sorprender, nos preocupa. Su impronta personal es plantear debates y esperar a ver qué efecto generan. Si uno analiza lo que ha dicho en los 45 días finales, primero ha lanzado antes de asumir que no le hace ninguna gracia ver un viejito preso. Luego ratifica en ejercicio de la presidencia que están pensando en algún proyecto de ley para eximir de la responsabilidad de la Justicia a mayores de 70 años. Su mujer y senadora (Lucía Topolansky) lo desmiente y él después lo confirma. La verdad, nadie sabe ahora cuál es su postura.
P.: ¿Cuál será la respuesta de PIT-CNT si avanza en la idea?
J.C.: Somos coherentes y estamos en una lucha constante para que se esclarezca la verdad, y que se pueda anular esta ley de Caducidad (amnistía). No tiene que ver con la venganza sino con el compromiso con el futuro. Nos avergüenza que haya una ley como la de Caducidad (amnistía), la rechazamos de plano y, por supuesto, no corresponde la prisión domiciliaria ni mucho menos la liberación ante crímenes de lesa humanidad.
P.: ¿Las críticas que usted expresa se dan sólo en PIT-CNT o en otros sectores del Frente Amplio?
J.C.: Conozco opiniones contrarias y coincidentes con nuestro planteo, y está costando muchísimo que la interna orgánica salga a opinar para evitar contradicciones a 30 días de comenzado el mandato. Ese compromiso (el de la dirigencia) no lo tiene la clase obrera. Desde el movimiento sindical, en su autonomía política, no vamos a tener ningún sentido vergonzante de empujar para adelante nuestras ideas.
P.: ¿Cómo reacciona ante la declaración del ex presidente Julio María Sanguinetti de que Mujica, en su primer mes de mandato, «enterró los tabúes de la izquierda tradicional»?
J.C.: Tengo rechazo de todo lo que pueda llegar a decir ese señor. Carece de autoridad moral y suena a provocación. Sus declaraciones hacen que los que tenemos que hacer una crítica o autocrítica nos estemos midiendo con cuidado. Discrepo mucho más con Sanguinetti (colorado, 1985-1990; 1995-2000) o (Luis Alberto) Lacalle (blanco, 1990-1995) que con el Gobierno. Cada vez que ellos lo adulan o lo critican, yo me desmarco.
P.: ¿Rescata algo de lo que lleva Mujica en el cargo?
J.C.: Tiene una dinámica increíble, digna de aprecio. Es un hombre que tiene una historia de vida que me merece mucho respeto. Ha hecho gestiones con los países vecinos que me parecen una muy buena señal. A 48 horas de haber asumido, Mujica llevaba hechos 16 discursos; 2 en la asunción y 14 en las investiduras de los ministros. Tabaré Vázquez hizo 16 discursos en 2 años. Mujica sale y tiene opinión, da la cara, responde a los medios. Pero si nos fijamos qué decretos o decisiones se han aprobado, no encuentro ninguno para decir que se ha marcado un rumbo.
P.: ¿Tenían expectativas de que Mujica incidiera en el área económica, que se sabía que iba a manejar el vicepresidente Danilo Astori?
J.C.: A Mujica no le he sentido ninguna diferencia en cuanto a la gestión económica de Astori. No hay un solo debate público entre ellos en cuanto a cómo llevar la economía. Tienen la misma idiosincracia, y nosotros tenemos diferencias. Las hemos hecho públicas. Pero ya en el Gobierno de Vázquez no encontrábamos eco en Mujica sino que más bien siempre cerró filas con Astori.
Entrevista de Sebastián Lacunza


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