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Sobornos: Gobierno pedirá condenas
El juicio ha sufrido un cambio de escenario: de una espaciosa sala en los subsuelos (que incluía un vidrio que separaba al público de los acusados) a una más pequeña en planta baja, donde todos se sientan demasiado juntos. De la Rúa y el exjefe de la SIDE Fernando de Santibañes en segunda fila, los exsenadores Augusto Alasino, Alberto Tell y Remo Constanzo juntos en la tercera fila, muy cerca el exministro de Trabajo Alberto Flamarique (mantiene su look alternativo que incluye ponytall) y atrás de todo, Mario Pontaquarto y Ricardo Branda, quienes intercambiaban percepciones sobre el debate mientras Tell regalaba caramelos (cuando el arrepentido le pidió uno, no se lo negó). Familiaridades propias de un debate que ya lleva más de un año y que los reúne con frecuencia semanal.
De la Rúa permanece al margen. En la jornada de ayer, con el habitual traje oscuro, escuchó en silencio, tomó notas y sólo habló en susurros con su abogada Valeria Corbacho. Cuando abandonó la sala para el receso, cruzó una mirada gélida con Pontaquarto, quien le cedió el paso.
El alegato de la OA corrió por cuenta de José Lpohorsky, abogado de dicha dependencia, quien desplegó una retórica audaz, rica en anécdotas y asociaciones del contexto político y económico de 2001 para acusar a los exsenadores de haber tenido un rol decisivo en la trama de los presuntos sobornos. Se valió en reiteradas ocasiones de la declaración testimonial escrita que envió Cristina de Kirchner (era senadora al momento de los hechos): "La Presidente sostuvo que los cambios al proyecto de ley de reforma laboral sólo fueron cosméticos", expresó respecto del cambio de intención de los senadores peronistas. Habló durante horas y sólo consultó de reojo sus anotaciones, en contadas ocasiones, hecho que impresionó a los propios acusados de pasado legislativo.
El alegato confirmó gran parte de lo declarado por Pontaquarto, tal como esperaba la defensa de De la Rúa. Para los abogados del expresidente, la OA buscó sustentar con un discurso de contexto la versión de Pontaquarto, que cambió más de 10 veces entre la instrucción y el juicio oral.
La OA es conducida por Julio Vitobello, quien llegó al Gobierno por Alberto Fernández, exfuncionario que tuvo un rol central en la denuncia que formuló Pontaquarto en una revista semanal y por la cual el arrepentido cobró.


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