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Sobornos: tramo final fuerte en emociones
Desde mediados de 2012 el Tribunal Oral Federal número 3 tuvo la posibilidad de escuchar a hombres de pasado y presente encumbrado tanto en la política como en el sindicalismo y los negocios con el objetivo de comprobar la versión del arrepentido Mario Pontaquarto. Sólo una persona confirmó la historia de esa reunión supuestamente celebrada en Balcarce 50 en la cual se acordó el pago de coimas para la aprobación de la reforma laboral que demandaba el FMI. Fue Elisa Carrió: "Le creo porque en esa época esas cosas se arreglaban así.
Los abogados de la Oficina Anticorrupción iniciarán el martes la ronda de alegatos con el objetivo de quebrar una tendencia adversa para dicha dependencia, que desde su creación todavía no ha logrado una sentencia contra el poder político. Estos letrados sustentan la tesis del llamado "Mani pulite", escándalo de corrupción italiano que se descubrió por la confesión de un arrepentido. Asumen que no existe otro camino para esclarecer este tipo de tramas y por eso les juega en contra que la figura de Pontaquarto se haya visto tan desacreditada durante el debate, no sólo por las desmentidas de reuniones y encuentros, los croquis erróneos del despacho presidencial y los sucesivos cambios en su testimonio, sino también por ciertos aspectos de su vida personal que eran preferible no conocer en el juicio.
Para tener en cuenta: en el "Mani pulite" todo lo que dijo el arrepentido fue confirmado durante la investigación y así se pudieron lograr las condenas. La única persona que podía confirmar a Pontaquarto, su esposa, fue rechazada por los jueces ya que entendieron que podía autoincriminarse.
Los alegatos ya anuncian fuertes cuestionamientos a los jueces a cargo de la instrucción. Un detalle: esta semana, en un escrito del tribunal, los jueces recordaron que todos los magistrados que intervinieron en la instrucción (Daniel Rafecas, Julián Ercolini y Rodolfo Canicoba Corral) desarrollaron los interrogatorios sin la presencia de los abogados defensores, sólo con la fiscalía y la querella y que aquellos que contradijeron a Pontaquarto terminaron procesados por supuesto falso testimonio para luego ser sobreseídos.
Una modalidad curiosa, especialmente en el caso de los dos primeros que siempre han hablado desde las tribunas del garantismo.
A pesar de haber sido un debate dominado por expresidentes, líderes gremiales, empresarios, exfuncionarios y celebrities del periodismo (todos más cerca del debate político que de una sala de juicio), lo más sustancial para el tribunal, referido a si existió o no la reunión en la Casa Rosado provino de los testigos de a pie, aquellos que día a día sirven al poder: secretarias, edecanes, mozos y hasta un lustrabotas que pasa sus noches en el café La Biela, ámbito de conspiraciones que tuvo su furor en los 90.


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