28 de agosto 2015 - 00:00

Sobresaliente versión del ballet “Sylvia” en el Colón

Nadia Muzyca, con brío, sensualidad y expresividad, fue acompañada por Federico Fernández en el ballet “Sylvia”, de Léo Delibes, según la versión de Frederick Ashton.
Nadia Muzyca, con brío, sensualidad y expresividad, fue acompañada por Federico Fernández en el ballet “Sylvia”, de Léo Delibes, según la versión de Frederick Ashton.
"Sylvia", ballet en tres actos. Música: L. Delibes. Coreografía: F. Ashton. Reposición coreográfica: S. Jones. Ballet Estable del Teatro Colón (director: M. Guerra). Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Dirección musical: E. Siffert (Teatro Colón, 25 de agosto).

En 1876 la Opera de París estrenaba "Sylvia", ballet con coreografía de Louis Mérante y música de Léo Delibes (basado en la "Aminta" de Tasso según argumento de Jules Barbier y el Baron de Reinach). A mediados del siglo XX el gran Frederick Ashton, quien guardaba por esta partitura un especial cariño, estrenó su propia coreografía, y hasta cuenta la leyenda que en sueños el compositor se apareció al coreógrafo y le dijo: "Usted salvó mi ballet". Y así fue.

Luego de su "revival" a comienzos de este siglo, la "Sylvia" de Ashton-Delibes llegó finalmente a la Argentina en una producción magnífica, con decorados y vestuario de Christopher y Robin Ironside, iluminación de Mark Jonathan y sobre todo el minucioso trabajo de Susan Jones, encargada de la reposición coreográfica. La historia es muy simple: Sylvia, objeto de deseo del pastor Aminta y el cazador Orión, es raptada por éste pero logra escapar, y, con el consentimiento de Diana y la ayuda de Eros, Sylvia y Aminta pueden finalmente unirse. Pero a esta sencillez argumental Ashton le otorga toda su magia y logra que la atención prácticamente no decaiga en ningún momento, y es justamente su encanto atemporal lo que le otorga vigencia plena.

Tal como consignaba Jones a este diario, "Sylvia" requiere de una gran protagonista capaz de hacer frente a todos los desafíos técnicos y a diferentes facetas interpretativas: Nadia Muzyca lo fue con las dosis exactas de brío, sensualidad y expresividad. A su lado Federico Fernández (Aminta) exhibió una vez más su seguridad técnica y pulcritud estilística, Vagram Ambartsoumian (Orión) fue su perfecto rival y Paula Cassano y Edgardo Trabalón (Diana y Eros) fueron dignos de la condición divina de sus papeles. El resto del reparto y cuerpo de baile también superó el reto y se mostró en un muy alto nivel. La partitura de Delibes, llena de refinamiento y transparencia, tuvo en la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires bajo la siempre segura batuta de Emmanuel Siffert un instrumento muy adecuado, con notables intervenciones individuales y fluidez y ajuste en el conjunto.

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