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Sólo un impuesto puede reabrir sesiones en Senado
Eric Calcagno
La ausencia del impuesto adicional sobre los cigarrillos le significa al Gobierno una pérdida de recaudación de $ 815 millones, siempre que se mantenga la tasa a 7 puntos. Si el Gobierno hiciera uso de la facultad para modificarla a 21, el número subiría a $ 2.440 millones.
Requisito
Pero, además, ese tributo, que viene prorrogándose año tras año, provocó otro dolor de cabeza para el Gobierno en la sesión del miércoles pasado del Senado. Cuando Eric Calcagno, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, pidió en el recinto que se debatiera la prórroga del impuesto sobre los cigarrillos, el pampeano Carlos Verna (que ese día votó alineado con el Gobierno) le salió al cruce para recordarle que en la votación en Diputados ese proyecto había logrado 125 votos a favor, suficientes para sancionarlo, pero no para cumplir con el requisito de la mayoría especial de 129 votos que fija la Constitución nacional para aprobar tributos con asignación específica.
En lenguaje llano: la recaudación del impuesto a adicional sobre cigarrillos se destina hoy en un 100% a la Nación, y lo que dijo Verna en el recinto es que con la falta de la mayoría especial en Diputados las provincias se llevarían ahora el 57,36%.
El kirchnerismo chequeó enseguida las planillas de votación y comprobó que el pampeano tenía razón: cigarrillos pasaba a ser coparticipable. Como resultado, el proyecto quedó en suspenso, no se votó en ese momento y tampoco al final de la sesión.
Pero aunque la Nación pierda la mitad de la recaudación, si la prórroga no se convierte en ley antes del 31 de diciembre de este año, el tributo perderá vigencia y no podrá ser aplicado.
Las sesiones ordinarias terminan en cuatro días, y las comisiones ya no pueden emitir dictámenes. Por lo tanto, sólo una convocatoria de Cristina de Kirchner a sesiones extraordinarias podría destrabar los proyectos pendientes en el Senado.
De ahí que el kirchnerismo comenzara a hablar de la posibilidad de convocar a extraordinarias para ascensos militares y la prórroga al impuesto a los cigarrillos. En realidad, también están pendientes los pliegos de diplomáticos y jueces, entre los que se encuentran los de once camaristas laborales que el radicalismo ahora no quiere aprobar por el apoyo del moyanismo a esos magistrados. En conflicto están los tres pliegos que pertenecen a Enrique Brandolino, Diana Cañal y Graciela Craig, esposa de Héctor Recalde.
Otro de los temas pendientes es el proyecto del radical cobista Eugenio Nito Artaza para eliminar progresivamente el pago de sumas no remunerativas, que el Senado no llegó a tratar el miércoles pasado, un proyecto que difícilmente el Poder Ejecutivo incorpore en un hipotético listado para extraordinarias.
Pero, al mismo tiempo, los ánimos de la oposición en el Senado no están para soportar demasiadas negociaciones. Desde el Peronismo Federal y la UCR se acusa a Cristina de Kirchner de haberse garantizado «la suma del poder público» para el año próximo al lograr bloquear a la oposición y su idea de modificar el Presupuesto 2011 y, al mismo tiempo, garantizarse la sobrevida de los superpoderes para manejar el gasto. Menos cuando ayer, Agustín Rossi trató a la oposición de «impotente» por el saldo de votaciones de este fin de noviembre.


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