26 de noviembre 2010 - 00:00

Sólo un impuesto puede reabrir sesiones en Senado

Eric Calcagno
Eric Calcagno
Terminó el Congreso y con un saldo comprometido para todos. La oposición cedió buena parte de su agenda central, y el Gobierno se quedó sin Presupuesto, pero con superpoderes suficientes como para gobernar con menos límites aún que si tuviera esa ley. Pero quedaron en el camino temas pendientes que la Casa Rosada necesita como la ley de prórroga del impuesto adicional de emergencia sobre el precio de los cigarrillos y los acuerdos de ascensos a militares, que puede forzar al Gobierno a cancelar la ceremonia presidida por Cristina de Kirchner (ver nota aparte). El propio kirchnerismo del Senado reconocía ayer que el Gobierno podría convocar a sesiones extraordinarias a partir del 30 de noviembre (cuando termine el período ordinario) para debatir esos dos temas pendientes sólo en el Senado, dejando de lado cualquier posibilidad de incluir en el temario el proyecto de Presupuesto 2011, aunque Miguel Pichetto se negaba a confirmarlo.

La ausencia del impuesto adicional sobre los cigarrillos le significa al Gobierno una pérdida de recaudación de $ 815 millones, siempre que se mantenga la tasa a 7 puntos. Si el Gobierno hiciera uso de la facultad para modificarla a 21, el número subiría a $ 2.440 millones.

Requisito

Pero, además, ese tributo, que viene prorrogándose año tras año, provocó otro dolor de cabeza para el Gobierno en la sesión del miércoles pasado del Senado. Cuando Eric Calcagno, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, pidió en el recinto que se debatiera la prórroga del impuesto sobre los cigarrillos, el pampeano Carlos Verna (que ese día votó alineado con el Gobierno) le salió al cruce para recordarle que en la votación en Diputados ese proyecto había logrado 125 votos a favor, suficientes para sancionarlo, pero no para cumplir con el requisito de la mayoría especial de 129 votos que fija la Constitución nacional para aprobar tributos con asignación específica.

En lenguaje llano: la recaudación del impuesto a adicional sobre cigarrillos se destina hoy en un 100% a la Nación, y lo que dijo Verna en el recinto es que con la falta de la mayoría especial en Diputados las provincias se llevarían ahora el 57,36%.

El kirchnerismo chequeó enseguida las planillas de votación y comprobó que el pampeano tenía razón: cigarrillos pasaba a ser coparticipable. Como resultado, el proyecto quedó en suspenso, no se votó en ese momento y tampoco al final de la sesión.

Pero aunque la Nación pierda la mitad de la recaudación, si la prórroga no se convierte en ley antes del 31 de diciembre de este año, el tributo perderá vigencia y no podrá ser aplicado.

Las sesiones ordinarias terminan en cuatro días, y las comisiones ya no pueden emitir dictámenes. Por lo tanto, sólo una convocatoria de Cristina de Kirchner a sesiones extraordinarias podría destrabar los proyectos pendientes en el Senado.

De ahí que el kirchnerismo comenzara a hablar de la posibilidad de convocar a extraordinarias para ascensos militares y la prórroga al impuesto a los cigarrillos. En realidad, también están pendientes los pliegos de diplomáticos y jueces, entre los que se encuentran los de once camaristas laborales que el radicalismo ahora no quiere aprobar por el apoyo del moyanismo a esos magistrados. En conflicto están los tres pliegos que pertenecen a Enrique Brandolino, Diana Cañal y Graciela Craig, esposa de Héctor Recalde.

Otro de los temas pendientes es el proyecto del radical cobista Eugenio Nito Artaza para eliminar progresivamente el pago de sumas no remunerativas, que el Senado no llegó a tratar el miércoles pasado, un proyecto que difícilmente el Poder Ejecutivo incorpore en un hipotético listado para extraordinarias.

Pero, al mismo tiempo, los ánimos de la oposición en el Senado no están para soportar demasiadas negociaciones. Desde el Peronismo Federal y la UCR se acusa a Cristina de Kirchner de haberse garantizado «la suma del poder público» para el año próximo al lograr bloquear a la oposición y su idea de modificar el Presupuesto 2011 y, al mismo tiempo, garantizarse la sobrevida de los superpoderes para manejar el gasto. Menos cuando ayer, Agustín Rossi trató a la oposición de «impotente» por el saldo de votaciones de este fin de noviembre.

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