Y si se llegara a confirmar que el singular éxito local, de la semana pasada, tuvo participación inducida de algunas entidades (por el "respaldo a las medidas"), más que audacia natural sería un riesgoso armado de base endeble.
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Desde ya que en el necesario complemento de precios y volumen, quedaron deberes sin poder siquiera acercarse a lo mínimo razonable. Sumido en negocios el mercado, el incremento del índice fue responsabilidad primaria de una oferta muy expectante, que dejó hacer a voluntad a ciertas órdenes compradoras bien apuntadas. Momento donde ingresa esa realidad virtual de «refuerzos» especiales, para que la Bolsa no luciera deprimida, frente a lo que se presentaba como «plan» oficial para apuntalar la economía.
Pasado el oportuno feriado, que permite tomar ventaja de juego -viendo cómo abrió la semana en el exterior-, hoy hay un reingreso del Merval al convoy internacional. De hecho, si se tiene la fortuna de un inicio en repuntes afuera: esto podría ser un estimulante para nuestro propio arranque. De lo contrario, será harto trabajoso poder seguir sosteniendo una mejora continuada, con tan bajo régimen de negocios.
Más todavía, si en este período queda todo librado a la simple contrapartida de las fuerzas del mercado, sin que provengan intervenciones dirigidas a crear un rumbo con otros objetivos.
La estadística, tan plena de meses de diciembre bien positivos, en nuestro ámbito local, se ha visto alimentada por haber podido subir en el período anterior, cuando el mundo y sus índices iban hacia otro lado. La Bolsa, expectante.
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