20 de abril 2010 - 00:00

Súbito final para “el topo”

En realidad, en la plaza local se lo conocía como «el topo». Desde hace 20 años, aproximadamente, quien fue detenido el viernes en el Ministerio de Economía elaboraba informes que nutrían a varios estudios económicos de la plaza. Relatan ex funcionarios varias historias del topo. En realidad habría sido empleado en el Ministerio de Economía en el área de Tesorería en los años 80 y habría renunciado al cargo en los 90. Fue allí cuando empezó a ganar renombre sobre la base de sus informes, en los que habría anticipado la difusión de varios datos de la economía. Entre ellos se encontrarían la recaudación de impuestos, los números de las provincias, la deuda pública, y lo más sabroso: los pagos que se hacían desde la Tesorería. Con el paso de los años, el topo habría elaborado una red de contactos en varias dependencias del Palacio de Hacienda. Sus informes fueron evolucionando con la tecnología: primero eran fotocopias, luego el fax y el correo electrónico. Circulan entre economistas varias anécdotas sobre el topo. Son las siguientes: 

  • Su especialidad habría sido, como fue señalado, la recaudación impositiva. En un momento este dato se difundía oficialmente todas las semanas. Luego, se lo hizo mensualmente, como ocurre en la actualidad. No fue problema para el topo: las planillas siguieron semanales para sus relevamientos. 

  • Hubo casos en los que economistas que fueron clientes suyos pasaban a ocupar un cargo en el Palacio de Hacienda. Obviamente, les cancelaban el servicio, pero, por más que quisieran, no podían detectar el filtrado de la información. 

  • Un ministro de Economía exhausto por cómo se filtraba el dato de la recaudación impositiva, un día dispuso difundir tres planillas con resultados diferentes. Sobre la base de la que trascendiera, se conocía el sector que filtraba la información. No fue problema tampoco: las tres planillas fueron filtradas. 

  • En algunas oportunidades su precisión era tal que habría enviado originales de proyectos de ley, de recaudación o del presupuesto. Luego retornarían a su lugar de origen, es decir, el escritorio del secretario de Hacienda de turno.  

  • En un momento, la instalación de cámaras en los pasillos de Economía y el control de accesos en la primera gestión de Domingo Cavallo en el Palacio de Hacienda hicieron pensar que se acabarían las andanzas del topo. Tampoco hicieron mella en sus informes. Hasta el viernes último.

    El temor entre algunos economistas y no economistas pasa ahora por lo que pueda llegar a confesar ante el juez Claudio Bonadío sobre sus clientes. Se negó a declarar hasta ahora. En otras dependencias hubo otras personas que actuaron como el topo, pero sin llegar a manetenerse tanto tiempo. En el BCRA es conocida la historia de otro topo que a fines de los 80, época de alta inflación, anticipaba el programa monetario. Pero nunca llegaban a los talones del topo del Palacio de Hacienda.
  • Dejá tu comentario