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Sugestivo: Brasil embiste contra Obama y afirma que la relación se deteriora
EL CANCILLER AMORIM SE ALINEÓ CON HUGO CHÁVEZ SOBRE EL CONFLICTO POR LAS BASES EN COLOMBIA
Barack Obama recibió a Lula da Silva en marzo en la Casa Blanca. Ambos mostraron entonces buena sintonía, pero el Gobierno brasileño sorprendió ayer con una amarga crítica a lo que entiende como una reedición de la vieja costumbre estadounidense de postergar los temas hemisféricos.
A lo largo de casi un año no se habían escuchado críticas tan directas de parte de Brasil a la gestión Obama, que se hacen públicas pese a la buena sintonía personal que se han expresado Obama y Luiz Inácio Lula da Silva.
Ironías
«Es posible que cuando el presidente Obama se concentre en los problemas de la región descubra que las relaciones de Estados Unidos con América del Sur ya se han deteriorado, espero que eso no ocurra», declaró el ministro de Relaciones Exteriores brasileño al diario Folha de Sao Paulo.
Amorim no evitó utilizar la ironía para profundizar su crítica: «Tal vez el presidente Obama esté muy preocupado con Irak y Afganistán y eso le impida concentrarse más en estos temas regionales».
Las palabras de Amorim emergen como epílogo de una serie de desencuentros, que van, por ejemplo, desde las posturas asumidas por ambos gobiernos en cuanto al golpe de Estado en Honduras y el citado acuerdo EE.UU.-Colombia por el uso de las siete bases militares en distintos puntos del país sudamericano.
«Creo que Estados Unidos precisa más franqueza con la región, pero el presidente Lula le propuso una reunión (para tratar las bases) al presidente Obama, que él no aceptó», se quejó Amorim. «Las bases son un factor de preocupación», reforzó.
Ambigüedad
El acuerdo EE.UU.-Colombia sobre la radicación de militares y armamento estadounidense «contiene ambigüedades, no habla sólo de combate al narcotráfico, habla también de amenazas a la paz y la democracia. ¿Quién define qué son amenazas a la democracia?» cuestionó.
Amorim avaló incluso alguna de las acusaciones de Chávez a la Casa Blanca.
En concreto, consideró que el denominado documento académico exhibido por Chávez para alertar sobre la injeren-cia de EE.UU. en la cumbre del UNASUR que tuvo lugar en Bariloche es «prácticamente idéntico» a un informe oficial remitido por el Pentágono al Congreso norteamericano.
Amorim se refirió también a las declaraciones de Chávez sobre preparativos para una eventual guerra con Colombia.
«El presidente Chávez ya volvió atrás y una cosa es hablar de una guerra, una palabra que no debería ser pronunciada, y otra cosa es la cuestión práctica y objetiva de las bases en Colombia», sostuvo. «Venezuela puede tener rivalidad con Colombia, pero Venezuela no se siente amenazada por Colombia sino por Estados Unidos», agregó en sintonía con Chávez.
Las dos presidencias de George W. Bush (2001-2009) estuvieron marcadas por una extrema focalización de su Gobierno a la denominada guerra contra el terrorismo, sin que prácticamente se registraran aristas relevantes en el vínculo de EE.UU. con Latinoamérica. La voz del gobernante republicano hacia la región, cuyo partido es de por sí poco propenso a fortalecer vínculos con sus vecinos del sur, apenas registró decibeles cuando pujó con Chávez, sobre todo cuando éste se fue aproximando a Irán y Cuba.
Pese a las expectativas de cambio, Obama mantuvo al colombiano Alvaro Uribe como su socio principal en Sudamérica, en concordancia con lo actuado por Bush.
Consultado sobre si Brasil se propone mediar entre Estados Unidos y Venezuela, Amorim se preguntó: «¿Por qué no dialogan directamente? Si Estados Unidos hablara directamente, daría la impresión al Gobierno y a la sociedad venezolanos de que pueden tener divergencias, pero que no se van a involucrar en el futuro en un golpe de Estado como en 2002».
Agencia ANSA


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