10 de diciembre 2010 - 00:00

Tampoco ayuda el enredo de jueces por la competencia

Diego Santilli
Diego Santilli
Los conflictos de competencia de los jueces que intervinieron en la situación de los ocupantes del Parque Indoamericano dejaron anoche la instancia judicial en tierra de nadie.

La jueza María Cristina Nazar, que había ordenado el martes el desalojo que terminó con la muerte de dos personas, había recibido ayer temprano una vez más el expediente luego de una pirueta con otros dos magistrados. Pero por la noche, Nazar se declaró incompetente.

Diferencias

En el Gobierno porteño especulaban con que la decisión de la magistrada tenía relación con el fin de su turno. Y con el hecho de que se había registrado una nueva ocupación del Indoamericano que tenía diferencias con la que había motivado su orden de desalojo.

Hasta el miércoles, estaba a cargo del expediente el juez en lo Contencioso Administrativo Andrés Gallardo, que había citado para hoy al jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, a una audiencia pública para debatir la problemática.

El mismo magistrado había reunido anteanoche a los referentes de la ocupación con funcionarios de la Ciudad, entre ellos los ministros Diego Santilli (Espacio Público) y María Eugenia Vidal (Desarrollo Social), y legisladores porteños, en la búsqueda de una solución acordada.

Incompetente

Pero ayer fue puesta a cargo de la causa la también jueza en lo Contencioso Administrativo Lidia Lago, por sorteo. En pocas horas, y sin tomar otras medidas, Lago remitió el expediente al juzgado en lo Penal, Contravencional y de Faltas 26, a cargo de Nazar. Cuando se esperaba una resolución de la magistrada en torno de la citación a Macri o bien sobre la situación de los ocupantes, Nazar se declaró incompetente.

A la denuncia original que le llegó a la jueza Nazar vía la Policía Federal, y que motivó el desalojo, el miércoles se sumó otra realizada por las autoridades de la Corporación Sur, propietaria del predio, para demandar una vez más su desocupación. Hasta anoche, a última hora, los funcionarios del Ejecutivo porteño no habían logrado ponerse en contacto con la jueza Nazar y desconocían sus pasos.

«Una vez que recibió el expediente de Gallardo, la jueza Nazar no nos atendió más el teléfono. La llamé como diez veces y ni ella ni su secretaria atendieron», rezongaba en diálogo con este diario uno de los funcionarios de confianza de Mauricio Macri.

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