El teatro independiente se reunirá mañana a las 15 en “Timbre 4” para denunciar la situación límite que, según sostienen, atraviesa el sector nucleado en ARTEI, con una caída de espectadores de 15% en los últimos dos años, misma cifra que en el teatro comercial pero que en rigor ronda alrededor del 40% teniendo en cuenta una inflación interanual de 53% y precios promedio de entradas que aumentaron por debajo de esa inflación.
Teatro independiente: "La situación es límite"
Artei convocó para mañana a las 15 en Timbre 4 a una reunión para denunciar la grave situación que atraviesa el sector. Cayó 15% el público, lo que a nivel recaudación equivale al 40%, si se tiene en cuenta la inflación interanual que supera el 50% y la imposibilidad de aumentar entradas acorde a esa cifra.
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Las entradas al teatro independiente cuestan en promedio 225 pesos y los aumentos no superaron el 30% en dos años porque de subir precios acorde a la inflación no convocarían espectadores. ARTEI nuclea 100 salas con distintas capacidades y formatos en diferentes barrios, que trabajan con la modalidad “70/30” por cuanto a la sala le queda menos de 30% de la recaudación (por las promociones y descuentos a los que accede el público). Ese es un porcentaje estipulado por ser salas subsidiadas por el Estado Nacional y de la Ciudad. No todas tienen los dos apoyos y esas leyes establecen que la sala se queda con 30% de la recaudación a cambio de contraprestaciones que deben cumplir, a saber, un mínimo de funciones para Proteatro, 110 anuales; trabajar con precios accesibles; tener descuentos para estudiantes, jubilados y discapacitados gratis; no cobrar una suma extra por fuera; cumplir con un mínimo de funciones para la cooperativa de artistas, entre 8 y 12 como mínimo, vaya o no público, lo que implica asumir el costo de abrir con todo el personal necesario.
Consultada por este diario Liliana Weimer, presidenta de Artei y dueña del Abasto Social Club, explicó: “El subsidio no cubre el funcionamiento anual desde luego, es sólo un aporte que tampoco llega en tiempo y forma, que la Ciudad no actualizó y que Nación, por la burocracia y por la parálisis que sufrió el INT (Instituto Nacional de Teatro) termina pagando ahora lo que debía abonar en 2018. De modo que nosotros nos financiamos hasta que ese dinero llega pero para peor, llega licuado por la inflación. En otras épocas teníamos más espalda para financiar o solicitar préstamos hasta que ese aporte del Estado llegaba, pero actualmente es imposible”.
A la baja de espectadores caen también los alumnos en talleres y cursos de estas salas que ofician de espacios culturales de formación. “Se perjudica la calidad del teatro que hacemos. Buenos Aires ha sido capital mundial del teatro y el independiente ha exportado a creadores y artistas muy solicitados en festivales internacionales. Gradualmente se pierde ese posicionamiento porque esta situación económica deteriora todo”, continuó Weimer.
Alejandra Carpineti, de la comisión de Artei y dueña de La carpintería, dijo a este diario: “Muchas veces nos preguntan cuántas salas cerraron en Buenos Aires y decimos que hay muchas que siguen con las persianas levantadas pero vemos cierres parciales muy fuertes. En La carpintería disminuimos la programación y de tener 9 obras en cartel pasamos a 5 o 6 funciones semanales y con mucha dificultad”.
Los hacedores del teatro independiente denunciarán que en este contexto los ingresos por función no llegan a cubrir ni siquiera el costo que implica abrir la sala y hacer función. Claro que hay espectáculos que escapan a este triste panorama y ofrecen funciones a sala llena con varias temporadas consecutivas en cartel, por caso, “La Pilarcita”, de María Marull, “Un judío común y corriente”, con Gerardo Romano, “Como si pasara un tren”, de Lorena Romanín, “El amante de los caballos”, de Lisandro Penelas, todas con cinco años en cartel, y “Rosa brillando”, con Vanesa Maja, que vuelve y lleva diez años en diferentes espacios.
También “Lucro cesante” de Ana Katz, que estuvo cuatro años en Abasto Social Club; “Terrenal” de Mauricio Kartun en el teatro del Del Pueblo durante varias temporadas, “Parte de este mundo”, con fragmentos de Raymond Carver, pasó por varias salas y lleva ocho años en cartel; “Otelo” de Chame Buendía y “Vientre”, ambas en La Carpintería con varios años en cartel igual que “Millones de segundos”, en El Extranjero.
“Sabemos que tanto en Ciudad como en Nación hay posibilidad de obtener recursos, sólo hay temas distributivos que habría que ajustar y tiene que ver con lo que se destina a la cultura independiente dentro del presupuesto. Creemos que no se corresponde con la fuerza y grandeza de nuestro movimiento ni con la cantidad de salas y espectáculos que hay en la cartelera porteña. También hay que revisar la suba en la tarifa de la luz, insumo fundamental en nuestra actividad que aumentó en dos años 200 y 300%. No lo podemos absorber”, concluyó Weimer.
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