La entidad elevó ligeramente sus previsiones de crecimiento para la economía española, a 3,2% del PBI este año y a 2,8% el próximo. Pero la incertidumbre sobre cómo manejará el futuro Gobierno la política económica frena los escenarios positivos. "Un posible agotamiento en el proceso de aplicación de reformas estructurales podría afectar negativamente las expectativas de crecimiento e incidir negativamente en las decisiones corrientes de consumo e inversión", señaló.
En la misma línea, la agencia de calificación de riesgo Moody's consideró que el resultado de las elecciones generales siembra dudas sobre la continuidad de las reformas y la reducción del déficit público. En un comunicado, la agencia resaltó que será difícil formar un nuevo Gobierno y, de no lograrse, serían necesarias unas nuevas elecciones, lo que abriría una larga fase de incertidumbre política. A la fecha, la agencia otorga a la deuda española una nota de Baa2 (equivalente a un aprobado), dos escalones por encima del bono basura, con perspectiva estable desde 2014.
A dos días después de los comicios, todas las miradas apuntaban ayer al Partido Socialista (PSOE) de Pedro Sánchez, la única fuerza capaz de facilitar la reelección de Mariano Rajoy. Sin embargo, el doble veto anunciado por los socialistas a la investidura de Rajoy y a pactar con el partido antiajuste Podemos, que para apoyar un gobierno de izquierda pone como condición la celebración de un referendo secesionista para Cataluña, no dejaría otra salida que nuevas elecciones.
De acuerdo con el diario El País de ayer, Rajoy está dispuesto a ofrecer ciertos beneficios o hasta reformar la Constitución a cambio de una abstención del PSOE en su investidura. "Entre estos gestos, ausentes del programa del PP, figurarían la presidencia del Congreso o modificar el artículo 135 de la Ley Fundamental para blindar el Estado de bienestar", adelantó el periódico sobre la reunión que protagonizarán hoy Sánchez y Rajoy en La Moncloa. No obstante, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría desmintió "tajantemente" esa información.
Tal opción puede no ser la más beneficiosa para el PSOE debido a que hacer una alianza con el PP llevaría al partido a una muerte segura, según analistas.
Susana Díaz, la presidenta de la Comunidad de Andalucía y una de las dirigentes de mayor peso en el PSOE, lo dejó claro ayer cuando se dirigió a su grupo parlamentario en la Cámara andaluza y sacó la conclusión de que los socialistas deben pensar que "a mediano plazo" son "garantía de gobernabilidad y estabilidad en España".
"Somos el principal partido de la oposición, ahí nos colocaron los ciudadanos. Y tenemos que ser conscientes de que sufrimos daños, hubo ciudadanos que nos retiraron la confianza. Pero si queremos revertir esa situación tenemos que sintonizar con la gente", dijo.
| Agencias Reuters, EFE y DPA |


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