15 de diciembre 2016 - 00:00

Temer, cercado: el dueño de Odebrecht reconoció haber pagado sobornos

El presidente recibió tres millones de dólares para financiar las campañas de su partido. Uno de sus asesores renunció.

¿Horas contadas?. El presidente Michel Temer conversa con el líder del Senado, Renan Calheiros, en un evento. Los dos fueron involucrados en el esquema de coimas.
¿Horas contadas?. El presidente Michel Temer conversa con el líder del Senado, Renan Calheiros, en un evento. Los dos fueron involucrados en el esquema de coimas.
 Brasilia - Marcelo Bahia Odebrecht, heredero del imperio de la construcción homónima, confesó en una sede judicial que el actual presidente de Brasil, Michel Temer, le pidió en su despacho 3 millones de dólares para financiar campañas de su fuerza, el Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB), reveló el diario Folha de San Pablo. Por el escándalo, ayer tuvo que renunciar uno de los máximos asesores del Gobierno que, de acuerdo con la delación, actuó como mediador del dinero de los sobornos entre la compañía y las autoridades.

De acuerdo con fuentes de la Operación "Lava Jato", que investiga la corrupción entre empresas y políticos a partir del escándalo de sobornos en Petrobras, Odebrecht confirmó ayer el testimonio del exejecutivo Claudio Melo Filho sobre el pedido y posterior entrega de dinero en forma ilegal al PMDB de Temer, según Folha.

La delación premiada de 77 ejecutivos de Odebrecht afirman haber corrompido a funcionarios y donado ilegalmente dinero para cubrir gastos de campaña, a cambio de buscar negocios con todas las esferas del Estado, llevó más incertidumbre al Gobierno de Temer.

En el periódico se indicó que Marcelo Odebrecht, condenado a 21 años de prisión y quien negocia pasar en 2017 al régimen abierto o domiciliario, relató que en el Palacio del Jaburú, residencia del vicepresidente, Temer le pidió, junto con el actual jefe de Gabinete, Eliseu Padilha, dinero para el PMDB.

Según Melo Filho, el 60% de ese dinero fue entregado en forma ilegal para la campaña a gobernador del estado de San Pablo en 2014 de Paulo Skaf, afiliado al PMDB y titular de la poderosa federación industrial Fiesp.

Precisamente, anoche el edificio de la Fiesp, todo un símbolo en la Avenida Paulista, fue atacado por manifestantes que piden la caída de Temer, sobre todo porque la federación industrial financió a los grupos juveniles que organizaban las manifestaciones contra la corrupción y a favor del juicio político de la destituida presidenta Dilma Rousseff.

La protesta se produjo luego de que el Senado aprobara definitivamente la enmienda constitucional que congela por 20 años el gasto público, una medida inédita en el mundo porque los futuros presidentes deberán someterse a esta indicación de la carta magna para enviar sus presupuestos.

Pero cuando parecía que ese proyecto le traería una bonacada de aire, la confirmación de Odebrecht volvió a causarle un terremoto.

En una carta enviada a Temer y divulgada por el palacio presidencial de Planalto, el abogado José Yunes, amigo de Temer desde hace cinco décadas, niega terminantemente esas acusaciones y lamenta haber visto su nombre "arrojado al lodazal por una abyecta delación, hecha por alguien que no conozco".

Así y todo, "para preservar mi dignidad, renuncio, Señor Presidente, al honroso cargo de asesor de la presidencia", añade. De acuerdo con Filho Melo, Yunes fue quien recibió por lo menos 4 millones de reales en sobornos.

El historiador Marco Antonio Villa, consultor de Temer, afirmó que la crisis política "se agravó", ante el rechazo de la población a las reformas económicas y las denuncias de corrupción. "Las personas necesitan ser mejor informadas sobre la reforma previsional, hay enojo, esto puede incendiarse", observó.

De acuerdo con Folha, el patriarca de la empresa, Emilio Odebrecht, quien también participa del acuerdo de delación premiada -que incluirá el pago en Brasil, Estados Unidos y Suiza de multas por 2.700 millones de dólares- deberá detallar su relación con los expresidentes Rousseff (2011-2016) y Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010).

Lula está siendo juzgado por corrupción y lavado de dinero por el juez Sergio Moro por una denuncia de la fiscalía que sostuvo que la empresa constructora OAS le entregó un apartamento en Guarujá como parte de los favores recibidos en haber vendido contratos en Petrobras.

Lula denunció por abuso de poder a Moro ante el comité de derechos humanos de la ONU y ante instancias superiores brasileñas, a los comisarios y fiscales de la Operación "Lava Jato".

La confesión del grupo Odebrecht puso de relieve un escenario de financiación ilegal de la política desde hace tres décadas en Brasil, que ahora está llegando a nombres como Aecio Neves, presidente del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), exgobernador de Minas Gerais que es el principal aliado del PMDB de Temer en el Gobierno surgido tras la caída de Rousseff.

Temer pidió al fiscal general, Rodrigo Janot, acelerar las causas para esclarecer la responsabilidad de los políticos en la búsqueda para que la operación "no interfiera" en las medidas de Gobierno

Agencias EFE, AFP y ANSA,

y Ámbito Financiero

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