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Tensa convivencia en triple alianza
Uno de los capítulos irresueltos es cómo se conformará, llegado el momento, la lista y, sobre todo, quién la encabezará. Se sabe que De Narváez y Solá tienen una disputa en ese sentido y no aparece, a la vista, ninguna receta que safistaga a ambos duelistas.
Días atrás, desde las cercanías de Mauricio Macri se deslizó una posibilidad: dejar a De Narváez como cabeza de la boleta y ofrecerle a Solá que se convierta en el jefe de un bloque -o interbloque- que reúna a peronistas disidentes y PRO en el Congreso nacional.
De arranque, el ex gobernador dijo que no. Lo movió la precaución: supone que si no juega en octubre puede quedar afuera de la
disputa de 2011, despejándole el camino al jefe de Gobierno porteño para una potencial candidatura presidencial.
Al lado de Solá entrevén que la oferta de Macri esconde una trampa. Justamente ésa: apartar al ex kirchnerista de la disputa de octubre y, de ese modo, correrlo de la competencia de 2011. Cabe, como en otros casos, una lógica: «Sin 2009 no hay 2011».
Lo que, por un lado, favorecería a De Narváez -porque le despejaría la lista-, por otro, podría perjudicarlo porque, llegado el caso, Solá puede resultarle funcional en el esquema que viene. Por esa razón, cerca del diputado, se explora una alternativa.
La misma, en proceso de análisis, sería que De Narváez anticipe que en 2011 apoyará la candidatura presidencial de Solá y, con ese argumento, el ex gobernador se baja de la disputa de este año porque su «proyecto» -por usar el término invocado- es 2011.
Claro que esa posibilidad dejaría mal parado a Macri y cambiaría el eje de la disputa al convertir la alianza entre Macri y Solá, hoy más sólida que la que une a cualquiera de los dos con De Narváez, ante una disputa anticipada: la presidencial.
Propósito
De ese modo también entra en la discusión otro asunto: la fecha de la elección porteña en la que el trío tiene interés manifiesto por una votación simultánea entre la Ciudad y la provincia para producir eso que se suele definir como «sinergia».
Con Gabriela Michetti en la Capital, la presencia electoral de Macri sería más relevante en la provincia y colaboraría con las chances electorales de la triple alianza anti-K en la provincia de Buenos aires. Claro que la vicejefa tiene su propio plan y reservas quizá justificadas (ver aparte).
En paralelo aparece el interés de Duhalde, a quien Macri no quiere darle espacio ni presencia, a diferencia de Solá que negoció con el ex presidente que sea Osvaldo Mércuri y no Marcelo Di Pasquale el jefe del bloque de peronistas disidentes de la Legislatura bonaerense.
Duhalde reniega de Macri y no está en la mejor relación con De Narváez, a quien además no encuentra argumentos para bajar de su pretensión de ser uno de la lista: mide más que Solá y, además, auspicia -financia- un armado con más despliegue que el felipista.


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