13 de febrero 2015 - 13:05

Test para Gils Carbó: hoy define sucesor de Nisman

Alejandra Gils Carbó
Alejandra Gils Carbó
Alejandra Gils Carbó anunciará hoy quiénes serán los fiscales que ocuparán la unidad especial de la causa AMIA. La que fuera la oficina de Alberto Nisman será ahora dirigida por tres fiscales seleccionados por la procuradora general, quien desde la semana pasada realiza las entrevistas pertinentes, en el mayor de los sigilos. La tarea ha sido compleja porque los antecedentes del caso generan un rechazo, en gran parte de los candidatos, que ni el presupuesto de esa oficina ni sus privilegios logran equiparar.

Para la jefa de los fiscales será una prueba decisiva porque llega cuando su liderazgo se halla más cuestionado que nunca desde las bases de la estructura que le toca dirigir. Los concursos de la Procuración son objetados en los tribunales, la reforma procesal penal se aprobó sin su presencia en el Congreso como oradora y los propios fiscales de Comodoro Py impulsan investigaciones en su contra.

Gils Carbó debe exhibir un equilibrio que le permita no designar integrantes de la corriente Justicia Legítima porque gran parte del caso, en pleno año electoral, se juega en la opinión pública y una decisión de ese tipo les restaría legitimidad desde el minuto cero. Pero a la vez tampoco los elegidos deberían ser sus actuales perseguidores porque en el oficialismo saben que la denuncia de Nisman es la base para acciones que serían explosivas en lo discursivo (citaciones, diligencias, procesamientos, etc.), pero tal vez menos conducentes en lo concreto.

De esa decisión están pendientes el juez Daniel Rafecas y el fiscal Gerardo Pollicita, que tiene delegada la instrucción. A partir de la confirmación de la unidad del caso AMIA Pollicita podría requerir la intervención de los nuevos fiscales. Ni el fiscal actual ni los probables que llegarán tranquilizan al juez que todavía no volvió de sus vacaciones, lo cual ayer ya generaba críticas en Comodoro Py.

Sucede que quien por estas horas ostenta la particularidad de ser el ausente más presente nunca ha tenido una gran predilección por investigar al poder actual. Rafecas siempre se ha mostrado más a gusto investigando a los poderes del pasado, como los integrantes del último Gobierno militar, que a las fuerzas fácticas del presente. Es conocido en el fuero federal que la causa Ciccone era llevada adelante por el fiscal Carlos Rívolo mientras él intercambiaba mensajes de celular con el entonces abogado de José María Núñez Carmona, Ignacio Danuzzo Iturraspe. Rafecas terminó con una causa en la Magistratura y Danuzzo con algún mal momento en ciertas tertulias para pocos.

El problema que tiene ahora Rafecas es que los sectores de Comodoro Py más enfrentados al kirchnerismo desean que la denuncia de Nisman habilite algunas novedades. Es por eso que ayer en algunas reuniones se recordaba la causa que instruye el juez Luis Rodríguez sobre las irregularidades en la investigación de los presuntos sobornos en el Senado durante el último Gobierno radical. Los jueces del Tribunal Oral Federal número 3 emitieron un durísimo fallo contra Rafecas con duras observaciones a las pesquisas que realizó y que no se pudieron demostrar en el juicio. Para los magistrados, Rafecas les creyó demasiado al arrepentido Mario Pontaquarto y sus hilarantes relatos; el problema es que los propios abogados de Pontaquarto dijeron en el juicio que ellos no le creían a su cliente.

La causa que instruye Rodríguez podría ser un mecanismo de presiones subterráneas para con Rafecas, quien también es muy seguido de cerca por las entidades de la comunidad judía. Son las mismas que lo han plagado de homenajes en el pasado, que lo llevaron a conocer otras latitudes y que hicieron un trabajo de lobby muy cuidadoso en el Consejo de la Magistratura cuando el juez estuvo a punto de ser enviado al jury de enjuiciamiento con el impulso del bloque kirchnerista.

Rodríguez, por su parte, es un juez que el oficialismo encuadra cercano a ciertos resortes de la SIDE que además tendrían vinculación al importante bufete de abogados que hasta ayer llevaba la defensa del vicepresidente Amado Boudou y de otros funcionarios del Gobierno. El abogado Eduardo Durañona ahora puede estar tranquilo porque, como ya se conocía, nunca compartió la estrategia de sus colegas del estudio de Darío Richarte. Ayer Durañona vinculaba la salida de estos abogados al despido de Jaime Stiuso de la catedral de la clandestinidad.

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