8 de agosto 2013 - 17:22

Tips: boleta volátil, el voto invisible y el caudal sólido

• Riesgo de corte y de ausencia de listas.
• El volumen del Interior

Sergio Massa, Martín Insaurralde, Ricardo Alfonsín y Francisco de Narváez
Sergio Massa, Martín Insaurralde, Ricardo Alfonsín y Francisco de Narváez
Multicolor, entera o cortada, escondida o clonada, ese deseado objeto electoral que es la boleta será la protagonista de la batalla del domingo. Lo es, claro, en todas las elecciones pero la pureza de una tira sin amputaciones y la necesidad de garantizar su existencia en el cuarto oscuro figuran entre los tips más intrigantes de la elección bonaerense.

El peronista renovador Sergio Massa, el peronista K Martín Insaurralde, el peronista disidente Francisco de Narváez -rasgo de la gran interna PJ- y el dueto radical que integran Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín, presentan inconvenientes y expectativas puntuales sobre el comicio. En detalle, caso por caso, los cuatro tips críticos de cada candidato. Veamos:

1. Insaurralde y el riesgo del corte. El dato figura, desde el inicio de la campaña, en las mesas de arena del peronismo K. Cuando Martín Insaurralde amaneció como candidato con altísimo nivel de desconocimiento, los registros mostraban distancias abismales en la intención de voto a los postulantes locales del FpV y la del lomense. Con el despliegue de campaña, la brecha se comprimió pero todavía perdura en valores que oscilan entre los 6 y los 17 puntos, según el distrito. En Tres de Febrero, por caso, la tira que patrocina Hugo Curto supera por 8 puntos a la papeleta que encabeza el lomense. El dato se repite en La Plata, La Matanza, Avellaneda, Mar del Plata, Berazategui y San Nicolás, por citar distintas escalas de la galaxia bonaerense. La nacionalización de la disputa induce a los operadores del PJ oficial a presumir que el domingo será más fuerte la tracción negativa de Insaurralde sobre los candidatos locales que la tracción positiva de los caciques territoriales con la boleta nacional. Esa presunción anima el temor al corte de boleta, sino inducido -la creencia es que la "traición" o "supervivencia", de ejecutarse, se producirá en octubre- al menos un corte silvestre. El interrogante es, entonces: ¿cuántos puntos pueden estimarse como corte autónomo? La estadística es irregular pero se advierte que es una práctica más usual en el primer cordón del conurbano y en el corredor norte, que en el resto del GBA. "En Morón o Ramos Mejía, hasta 5 puntos están dentro de lo normal. Si es más, ya es para sospechar", dictaminó un puntero premium del oeste, experto en alquimias electorales.

2. Massa y el temor al faltante de boletas. Al igual que para Insaurralde, la volatilidad de la boleta -su integridad o su ausencia- es un factor delicado para el tigrense. El Frente Renovador -Massa puso como jefa de fiscales a Graciela Camaño, su madrina noventista- se anticipa a una doble dificultad: por ser rivales tanto del FpV como de Francisco de Narváez y del pacto FAP-UCR, "todos van a tratar de borrar la boleta de Massa del cuarto oscuro", dicen los massistas. Invocan una cumbre de los fiscales del moyanismo el lunes pasado en La Matanza donde Víctor Velazquez, jefe del gremio de Camioneros matancero, instruyó a los suyos a "elimintar" la papeleta del massismo . "Muchachos: nuestro enemigo es Massita" dicen los laderos de Hugo Moyano. En Tigre especulan, sin embargo, que salvo algunos distritos el ensamble De Narváez-Moyano no cuenta con dispositivo de fiscalización. Ayer, en tanto, trascendió una resolución judicial que, en teoría, debería evitar problemas: el juez federal Manuel Blanco liberó la actuación de los fiscales que podrán presentarse en cualquier distrito por más que no tengan domicilio en el mismo. Sigue, claro, vigente la prohibición de votar en la mesa que fiscaliza si no figura en el padrón. Con esa resolución, los partidos podrán mudar ejércitos de controladores de un municipio a otro. Con el mapa electoral partido -Massa dominando parte de la Primera y el FpV la Tercera- la resolución permitiría cubrir faltante de fIscales, y quizá, denuncias futuras.

3. El panradicalismo y el voto invisible. Como una regla, las distintas variantes electorales que la UCR armó en los 10 años, tiene el récord de obtener en las urnas más votos que los que le anunciaban las encuestas. Con displicencia, el Frente Progresista descansa sobre esa presunción aunque los demás le reconocen nichos poderosos: la Segunda Sección y la Sexta sobre todo, aunque golpeados en la Quinta donde Vilma Baragiola va con boleta corta, con alta visibilidad, y habría sellado un acuerdo con el massismo para repartir boletas juntas. Tuvo otro revés: en la Cuarta Sección luego el massismo le arrebató sobre la hora a Mario Meoni, el intendente de Junín. El Frente Progresista sigue con bajo despliegue en el conurbano donde, adicionalmente, hay varias internas pero no todas las listas traccionan para la tira de Stolbizer y Alfonsín ya que no les permitireron "colgarse".

4. El piso "colorado". El Gobierno, y el denarvaísmo, coinciden en mostrar que el protagonismo de De Narváez se mantiene entre los 12 y los 15 puntos, sostenido por un núcleo de pertenencia al dirigente, más lo que suma en determinados territorios: en el sur de la provincia, por la presencia del periodista Héctor Gay, un caudal de cierta fidelidad en el corredor norte del conurbano y su armado en La Matanza donde ató el aparato moyanista con Javier Castrilli, el primer candidato a diputado Adrián Verdini, mientras que Massa sólo hizo una "bajada" al territorio más populoso del país, y Fernando Espinoza, el intendente K, se puso en persona al frente de la boleta, además de agregar detrás suyo el apellido Balestrini, al incluir como candidata a la esposa del exvicegobernador.

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