Con la firma de la periodista Concita di Gregorio, el diario indicó que el informe, encargado el año pasado por Benedicto XVI a tres cardenales de más de 80 años tras las filtraciones de documentos confidenciales y conocido como el escándalo Vatileaks, revela un sistema de "chantajes" internos basados en debilidades sexuales y ambiciones personales.
El 17 de diciembre de 2012, los tres cardenales, el español Julián Herranz, el eslovaco Jozef Tomko y el italiano Salvatore De Giorgi, entregaron al Pontífice dos volúmenes, de alrededor de 300 páginas, que contenían una imagen precisa del daño y los "peces podridos" en el interior de la Santa Sede, reportó el diario romano, uno de los dos de mayor difusión de Italia. "Fue en ese día, con esos papeles en su escritorio, que Benedicto XVI tomó la decisión una semana antes de Navidad sobre la que había meditado durante tanto tiempo", indicó el cotidiano.
Bajo el título "No fornicarás ni robarás, los mandamientos violados en el informe que sacudió al Papa", el diario sostiene que el anciano cardenal español Herranz, del Opus Dei, ya había ilustrado el 9 de octubre pasado al Papa sobre los "asuntos más escabrosos" del informe, en particular la existencia de una "red transversal unida por la orientación sexual". "Por primera vez la palabra homosexualidad fue pronunciada en el departamento papal", escribió La Repubblica.
La información que recibió de los cardenales "es sobre el incumplimiento del sexto y el séptimo mandamientos", reveló a La Repubblica una fuente descripta como "muy cercana" a las autoridades. Los mandamientos son "no cometerás adulterio" y "no robarás".
Durante ocho meses, los cardenales interrogaron a numerosos prelados y laicos, dividiéndolos por congregación y nacionalidad, y establecieron que existen varios grupos de presión dentro del Vaticano, entre ellos uno sujeto a chantaje, a "impropriam influentiam" por su homosexualidad.
Otro grupo es especializado en montar y desmontar carreras dentro de la jerarquía vaticana, y otro aprovecha multimillonarios recursos para sus propios intereses a la sombra de la cúpula de San Pedro a través del banco del Vaticano.
En un informe especial de la revista conservadora Panorama conocido ayer, firmado por Ignazio Ingrado, se sostiene que el documento elaborado por los cardenales será determinante para la elección del sucesor de Benedicto XVI.
Entre los mencionados en el reporte de los cardenales investigadores se encuentra Marco Simeon, un directivo de la televisión estatal RAI cuyo nombre fue ligado tiempo atrás con una de las revelaciones clave de los Vatileaks: la conspiración para expulsar al arzobispo Carlo María Vigano de la presidencia de la gobernación de la Ciudad del Vaticano, después de sus intentos por introducir mayor transparencia financiera.
Simeon es visto como alguien muy cercano al segundo oficial de mayor rango en el Vaticano, el secretario de Estado cardenal Tarcisio Bertone, un hombre designado por Benedicto XVI que fue dotado de gran poder durante el pontificado del alemán y que provocó recelo en la curia.
El reporte secreto alertó, también, sobre vínculos sospechosos en el Instituto para las Obras de Religión (IOR), el banco del Vaticano, donde un nuevo presidente fue nombrado la semana pasada luego de una vacante de nueve meses, agregó La Repubblica, que no ofreció más detalles.
El periódico dijo que Benedicto personalmente le haría entrega de los volúmenes a su sucesor, con la esperanza de que será "fuerte, joven y enérgico" para tomar las medidas necesarias.
El Vaticano sostiene oficialmente que Benedicto XVI dejará el trono de Pedro el 28 de febrero debido a su avanzada edad. El vocero papal, Federico Lombardi, rehusó comentar la información. Dijo que no se van a glosar "todas las claves, fantasías y opiniones que haya sobre el tema". Además, señaló, las inexactitudes que se detectan en la información ponen de manifiesto "que aquellos que escriben no entienden de los temas vaticanistas".
| Agencias DPA y AFP, y Ámbito Financiero |


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