Xi llegó a la ciudad poco después que el papa Francisco dejó Washington en el marco de una gira que atrajo a multitudes de fieles a todos los lugares que visitó. Obama planea recibir a Xi en una cena privada, donde asesores de la Casa Blanca dijeron que ambos líderes comenzaron a abordar los principales temas que dividen a sus países. Es poco probable que se alcancen grandes avances políticos durante este encuentro, pero se espera que ambas partes anuncien modestos logros. Éstos podrían incluir ampliar los compromisos de ambos países sobre cambio climático, acercarse a un tratado bilateral de inversión y reducir los riesgos de un enfrentamiento aéreo en la región de Asia Pacífico.
En la parte alta de la agenda está la ciberseguridad. Washington está considerando sanciones contra compañías e individuos chinos a los que acusa de robar secretos comerciales de Estados Unidos. Respondiendo a estas acusaciones, Xi insistió en que el Gobierno de Pekín no respalda tales actividades y se comprometió a trabajar en conjunto contra el cibercrimen.
Además, se espera que Obama presione a Xi para que continúe con las reformas económicas y se abstenga de discriminar a las compañías estadounidenses que operan en su país. Algunos analistas creen que tendrá una mayor influencia debido a la desaceleración del crecimiento económico de China, que ha desestabilizado a los mercados globales.
| Agencia Reuters |


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