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Tras La Haya, Kirchner cierra operativo UNASUR
Néstor Kirchner, Lula da Silva y Chacho Álvarez.
El fallo del tribunal diluye el último -indicio de- estorbo. Aunque en público y en privado, José Pepe Mujica repitió que fulminaba el «veto» impuesto por Tabaré Vázquez, en Casa Rosada temían que una resolución adversa a Uruguay alterara esas voluntades.
La semana pasada, Jorge Taiana había tachado la duda residual sobre Álvaro Uribe. El canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, consultó al presidente de Colombia, que le precisó que sin la negativa de Montevideo no tenía «ninguna objeción» a la nominación de Kirchner.
Detonante
Esa certeza detona otras. La más sinuosa, y que los voceros oficiales esconden, es que Kirchner tomó la decisión de renunciar a su banca en el Congreso con la excusa de ocupar la Secretaría General de la UNASUR, que tendrá, temporalmente, su sede en Cancillería.
En su lugar, como ya detalló este diario, asumirá Dante Dovena, un protokirchnerista de San Martín, mudado a Santa Cruz, que formó el staff inicial de la aventura K, pero quedó sin banca en diciembre por la magra performance de Kirchner en la provincia el 28-J.
De ese modo, el PJ agregará otro episodio a su anecdotario de desprolijidades (o pragmatismos): los tres primeros candidatos de la lista que compitió en junio -Kirchner, Daniel Scioli y Nacha Guevara- no estarán en las bancas para las que fueron votados.
Congelados los trabajos de remodelación en el Congreso, el elenco que proyectaba asistir al ex presidente como diputado ahora se mudará a la UNASUR. Tiempo atrás se especuló con la proclamación de Carlos Chacho Álvarez como la mano derecha K en el organismo.
Esa alternativa está dinamitada. Retirado del Mercosur, Álvarez regresó a Buenos Aires, se abocó a conformar un observatorio de política exterior y rompió, casi brutalmente, el diálogo que mantenía con los Kirchner que, por otro lado, jamás estuvo marcado por la fascinación.
Hay una razón puntual: Chacho expone la teoría de que el peor error que podría cometer el patagónico, con una peligrosa consecuencia para el «modelo», es obstinarse en competir por la presidencia en 2011. Fue su visa al exilio de Olivos.
Kirchner explora, ahora, figurones para completar su elenco. Algunos, con inocultable maldad, postulan a Rafael Folonier, el operador secreto K en la maniobra de la UNASUR, como ladero del patagónico en el organismo. ¿Computaría como un premio o como un castigo?
Así como el fallo sobre Botnia destraba, definitivamente, el operativo UNASUR, también dinamita la incorporación de Chacho y aleja, quizá clausura, la designación de Rodolfo Ojea Quintana, el «Tojo», como embajador en Montevideo en lugar de Hernán Patiño Meyer.
Los destellos internacionalistas de Kirchner -que dos semanas atrás desubicó a los gobernadores en La Plata con reflexiones sobre la crisis de Grecia y la ecuación dólar-euro- podrían ser, de todos modos, fugaces. En caso de ser candidato, en un año deberá dejar el cargo.
Sueño
Así y todo, con su fascinación por la estadística y el registro histórico, sueña con colgarse la medalla de ser el primer ex presidente en ocupar un cargo continental. Eduardo Duhalde desembarcó, antes, en el Mercosur, pero la UNASUR tiene, o marcha a tener, otra entidad.
Deberá, de todos modos, soportar comparaciones odiosas y contingencias incómodas. Días atrás, el Gobierno de Guyana -miembro número doce de la Unión- avisó que evalúa aceptar la presidencia pro témpore que, meses antes, había desechado informalmente.
Si se concreta, Kirchner asumirá en la Unión de Naciones Sudamericanas en el período en que el mando oficial esté a cargo del único país hispanohablante que fue colonia inglesa. Una paradoja inoportuna para el criollismo latinoamericano de los K.
A la de primer jefe de la UNASUR y primer ex presidente argentino con cargo continental, la historia oficial le agregará que Kirchner delegará el mando en Lula da Silva, a quien Mujica habría propuesto para la UNASUR cuando deje su cargo a fin de año.
Lula, alimento de diván para los Kirchner, ni contempla la alternativa UNASUR. El brasileño aspira al Consejo de Seguridad de la ONU -antigua demanda a la que se niega Argentina- o, más pretencioso, a convertirse en secretario general de las Naciones Unidas.
Kirchner podrá, a diferencia de Lula, usar la plataforma de la UNASUR para hacer lo que más le importa: sostener la campaña para su regreso.


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