2 de agosto 2013 - 17:26

TRES PESOS: el problemático menú Moreno

TRES PESOS: el problemático menú Moreno
Miércoles 31 de julio al mediodía. Congreso de la Nación. Las dos palabras que se escuchan son peligrosas e inauditas por el ámbito: "rebelión", "asonada". Las dicen tres empleados del Senado que, con poco trabajo por estas épocas electorales, cuando sus jefes están cazando votos por el país, se decidieron a visitar el comedor del Poder Legislativo y disfrutar de una larga sobremesa.

Los motivos de la rabieta no eran cuestiones institucionales o republicanas, sino los precios del restorán parlamentario. Uno de ellos mostraba cual bandera de repulsa y amenazando con tomar el poder una factura que marcaba que una ensalada, una crepe de carne y verduras, una ensalada de frutas y dos bebidas totalizaban unos 65 pesos. "Es mucho menos que lo que pagás en cualquier lugar de alrededor del Congreso", insistía el cobrador oficial del concesionario del lugar. "¡Pero quiero que me cobres los tres pesos que desde ayer cuesta comer mejor que acá en la Casa de Gobierno!"; bramaba el asesor senatorial, que curiosamente obedece al Frente para la Victoria y se ufana de hacer número en varios actos electorales de Martín Insaurralde en su búsqueda de vencer a Sergio Massa.

Éste es uno de los ejemplos de los problemas que se crearon con la aparición del menú de tres pesos con el que los empleados de la Casa de Gobierno pueden comer diariamente en el flamante restó que funciona cerca de la Aduana Taylor en la Rosada. El martes pasado quedará para la leyenda, dado que cinco comensales (la jefa de Estado; el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini; el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; el secretario privado de la presidenta, Pablo Barreiro, y el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro) gastaron 15 pesos, pero dejaron 35 de propina. El encargado de abonar fue Zannini, que pagó con cincuenta pesos y dejó el vuelto para los empleados del lugar. Todos fueron obedientes y siguieron el menú presidencial: ensaladas, carnes magras, frutas con gelatina y agua mineral y gaseosas, menú que se degustaba mientras se miraba en los dos plasmas del establecimiento la TV pública y un acto de Insaurralde abrazado a su nuevo amigo inseparable, Daniel Scioli, en algún lugar del conurbano.

El encargado de administrar el lugar no perderá dinero con esos precios. Está directamente subsidiado por la dirección de administración de la Casa de Gobierno, que semanalmente custodiará la calidad y los precios del lugar, antes de girar la diferencia entre lo que se gasta, lo que se cobra y un porcentaje de ganancia (razonable). Se sabe que es un emprendimiento destinado exclusivamente a homenajear a Guillermo Moreno y sus mediciones inflacionarias.

El ambiente es más que cálido. A los plasmas se suman cuadros de flores, una pared de piedra, mesas y sillas más que cómodas (son 25 mesas para 100 personas) y, lo fundamental, mozos y personal de cocina que realmente saben recomendar. "Es el mejor restorán de toda la zona de la Plaza de Mayo", exageró un comensal que acompañó a la Presidenta. Resta, se quejan otros, el hecho de que estén prohibidas las bebidas alcohólicas, por decisión de la autoridad de la casa.

El nuevo y baratísimo restorán oficial es otro "mimo" más a los empleados de raza y carrera de la Rosada. Castigados durante décadas teniendo que trabajar en uno de los lugares menos vivibles de la administración pública nacional (salvo, obviamente, los puestos reservados al Área Presidencia), desde hace ya unos años se dice que las reformas efectuadas en el lugar son más que positivas, lo que generó pedidos de pases desde diferentes dependencias, por ahora bloqueados.

@cburgueno

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