14 de diciembre 2016 - 00:00

Triunfo de Temer: el Congreso aprobó una ley que congelará el gasto público por 20 años

La medida podrá ser modificada recién en 2027. El presidente sale fortalecido en medio de acusaciones de corrupción.

Impopular. La mayoría de los brasileños abogan por una salida temprana de Michel Temer del poder.
Impopular. La mayoría de los brasileños abogan por una salida temprana de Michel Temer del poder.
Brasilia - Brasil tendrá durante los próximos 20 años el presupuesto nacional congelado, apenas actualizado por la inflación, en una medida inédita en el mundo, reclamada por los agentes económicos, repudiada en las calles por la izquierda y clave para la supervivencia del Gobierno de Michel Temer.

El Senado aprobó ayer por 56 votos a favor y 16 en contra la enmienda constitucional que modifica la Carta Magna de 1988 e incorpora el techo del gasto público al orden jurídico del país, algo que podrá modificarse apenas por el jefe del Estado que se encuentre gobernando el gigante sudamericano en 2027.

"Esta votación completó el ciclo de la primera reforma que hemos presentado para sacar al país de la recesión", remarcó Temer en un acto celebrado posteriormente. Además, sostuvo para que impulsar una medida impopular como esa era necesario "tener coraje", pero apuntó que "para gobernar es preciso tener coraje" y "unir esfuerzos" en torno a "actitudes valientes".

Justamente la encuestadora Datafolha informó ayer que seis de cada diez brasileños rechazan el proyecto por considerarlo peligroso para los servicios básicos como salud y educación, un repudio que fue hecho visible en manifestaciones en Brasilia, Porto Alegre, San Pablo, Río de Janeiro, Belo Horizonte y Fortaleza (ver abajo). El proyecto llegó en medio de la crisis política con la denuncia de que el propio Temer le pidió unos 3 millones de dólares para su partido al hoy detenido expresidente de la constructora Odebrecht, Marcelo Bahía Odebrecht, parte de un escándalo que involucra a decenas de senadores que ayer votaron a favor del recorte del gasto.

El Gobierno argumenta que el proyecto del ministro de Economía, Henrique Meirelles, cuestionado por la ONU debido a que involucra a las partidas presupuestarias salud y educación, será para revertir el déficit primario (ingresos menos gastos presupuestarios) que el propio Temer elevó a 170.000 millones de reales unos 45.000 millones de dólares), el doble del que había proyectado la destituida Rousseff. En ese marco, para salud y educación el congelamiento se aplicará a partir de 2018.

La mayor parte del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB) de Temer y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, que dominan la coalición oficialista, también trabaron una propuesta del Partido de los Trabajadores y el resto de la izquierda opositora. El salario mínimo, que durante 13 años tuvo actualizaciones por encima de la inflación, también será sometido al techo del gasto.

Mañana, el presidente del Senado, Renán Calheiros, deberá promulgar la reforma constitucional. El Gobierno se puede dar por satisfecho, según los analistas, porque en el medio de la crisis política y de corrupción logró más de los 49 votos necesarios, aunque lejos de los 69 que había logrado a inicios de noviembre, en la primera votación de la cámara alta. "Aprobamos el texto, ganamos, eso es lo importante: en medio del vendaval, no dimos señal de debilidad", dijo el líder del bloque oficialista, Riomero Jucá, exministro de Temer y denunciado por corrupción por recibir unos 7 millones de dólares de la empresa Odebrecht.

En su réplica, la senadora Fátima Bezerra, del PT, advirtió que "lo que se comete aquí es un delito de lesa patria, porque están condenando a la mayoría de la población a congelar las inversiones a los servicios que usan los pobres, pero no habrá techo para pagar los intereses de la deuda pública".

En una reunión con sindicalistas, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, procesado en tres causas por supuesta corrupción y favorito en las encuestas para nuevas elecciones, dijo que los proyectos del gobierno, como la reforma previsional, "se remontan a la época de la esclavitud".

El bloque oficialista encontró dos grietas en el entorno de Temer: primero, el gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, presidenciable del PSDB, criticó la enmienda al afirmar que "el presupuesto de salud no va a cerrar, porque estará actualizado por la inflación y es un sector ampliamente dolarizado". "Hay que cortar de otro lado", dijo Alckmin, abriéndose del gobierno en el momento de mayor fervor del equipo económico, que no logra sacar al país de la recesión.

En el remolino de escándalos, también aparecieron ayer con fuerza presiones para convocar a elecciones anticipadas, algo que puede ocurrir hasta el 31 de diciembre, mitad del mandato original de Rousseff; caso contrario, el Congreso debería elegir hasta 2018 el año próximo un mandatario tapón en forma indirecta.

El jefe del bloque del partido derechista Demócratas, Ronaldo Caiado, uno de los aliados principales del gobierno, pidió que Temer tenga "la sensibilidad que no tuvo Dilma" y convoque a elecciones anticipadas.

Así se sumó al pedido del PT, de los comunistas y de la propia ex senadora y favorita en las encuestas junto con Lula, Marina Silva, quien se propone ser una tercera vía en la disputa por la mayor economía latinoamericana.

En medio de la votación, el Palacio del Planalto informó que Temer llamó al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, quien, según el comunicado, felicitó al brasileño por sus "reformas".

Agencias DPA, ANSA y EFE

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