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Turbulencias y encuestas en el vuelo del perdón Scioli-Boudou
• Reencuentros de altura del vice y el gobernador.
• Estrategias, enfoques y semáforos rojos.
Daniel Scioli y Amado Boudou juntos en un acto en Bahía. También, entre otros, Julio De Vido y Diego Bossio viajaron en manada para respaldar a Martín Insaurralde, candidato del FpV, en etapa de “entrenamiento” .
Julio De Vido y Julián Domínguez, habituales coreutas contra el gobernador en los cercanos días de furia, y Martín Insaurralde, el candidato del FpV, completaron el póker que se acomodó en las butacas selectas, apartados del resto de la comitiva que ayer viajó a Bahía Blanca en una juvenilia electoral contra esa potencial pesadilla llamada Sergio Massa.
Al rato, en un guiño reconciliatorio el cielo se despejó y el vuelo fue manso hasta la ciudad que se soñó como la capital de la provincia número 25. Luego de los actos, a media tarde, minutos antes de que el scrum K -sin Scioli- emprenda el regreso, aterrizó el Lear Jet en que se mueve el tigrense que se instaló 48 horas a hacer campaña en el sur bonaerense.
Diego Bossio, titular de la ANSES, y Juan Manzur, ministro de Salud y candidato en Tucumán, se plegaron por momentos a la charla en el reservado de seis butacas del Fokker. Se habló de sondeo encargado por el Gobierno que ubica a Insaurralde 4 puntos abajo de Massa, sobre las declaraciones de Darío Giustozzi, a quien consideraron un "punto débil" de la campaña massista porque "se sale del libreto" -ayer dijo que representa "el reclamo de los caceroleros"-, una anécdota sobre la catarata de semáforos rojos que recibió Boudou en un diario a lo largo de los últimos cinco años y datos de gestión acercados por el meticuloso Bossio que encarpeta las estadísticas sobre obras y recursos de cada distrito.
Juliana Di Tullio, número dos de la boleta K, y los ministros sciolistas Cristina Álvarez Rodríguez -enlace entre Scioli e Insuarralde- y Alejandro Collia completaron el staff que rodeó a Gustavo Bevilacqua, el intendente local tironeado por varios fuegos: Bahía es un punto fuerte de Francisco de Narváez, que ubicó como candidato al periodista Héctor Gay y donde el massismo apuesta al armado cincelado por Dámaso Larraburu, uno de los soportes de Bevilacqua cuando se hizo cargo del municipio tras la salida de Cristian Breitensten, que juró en el gabinete de Scioli.
"Insaurralde es la continuidad con cambio", prestó su eslogan Scioli al hablar sobre el lomense que sigue en etapa de entrenamiento: siempre aparece escoltado por un delegado K (anoche fue a Escobar con Domínguez, Carlos Kunkel y Diana Conti) y no tiene, todavía, la tarima de orador final. "En política no se puede ser Roberto Carlos, no se puede ser amigo de todos", citó a Néstor Kirchner, que usaba la frase para objetar el equilibrismo del gobernador. Como un gesto de perdón, el vice la rescató para castigar, sin nombrarlo, a Massa.


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