El extitular del Órgano de Control de Concesiones Viales (OCCOVI) Claudio Uberti declaró en indagatoria en el juicio oral por el ingreso de la valija con casi u$s800 mil que trajo el venezolano Guido Alejandro Antonini Wilson, en agosto de 2007. Tal como había prometido y último en la ronda de imputados en subir al estrado para defenderse, el exfuncionario le terminó dando una mano al exministro de Planificación Federal Julio De Vido, su jefe en términos formales pero casi un convidado de piedra en lo que respecta al episodio por el cual se halló ese dinero en un vuelo privado alquilado por ENARSA que llegó desde Venezuela y cuya comitiva él lideraba.
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Uberti desligó a De Vido por la valija y afirmó que vio a Antonini Wilson sólo tres veces en su vida
En indagatoria y ante el tribunal apuntó a contradecir testigos. Indicó que por pedido de Ejecutivo de PDVSA subió a cinco venezolanos al avión. Y que tras el episodio fue a informárselo a Kirchner -en persona- por el “escándalo”.
Lamentándose de que arrastra las consecuencias desde hace más de 16 años, Uberti comenzó por relatar cuáles eran sus funciones por fuera de las que cumplía en su cargo de control de concesionarios viales y que tenían que ver con “asegurar” que diversos funcionarios del área energética se relacionaran con sus pares nacionales o internacionales y que su tarea consistía en informar los resultados de esos encuentros con objetivos estratégicos. “Entiendo a los testigos que con el paso del tiempo confunden lo que pasó”, inició su defensa, de forma presencial en Comodoro Py. Culpó a la profusa difusión mediática del caso y al “radio pasillo” los hechos que testigos que ya han declarado en el juicio aportaron. Lo principal, respecto a los accesos a sus oficinas, donde varios afirmaron que había una suerte de canal para evitar quedar registrado. En lo sustantivo, se preocupó en negar que se hubiese reunido con Antonini Wilson con anterioridad a su ingreso al país en ese vuelo, tal como permiten sospechar dos anotaciones -una en su agenda principal de encuentros- donde el 30 de mayo de 2007, casi dos meses antes del episodio, aparece en el libro de novedades de los ingresos un tal “Guillermo Antonini” ingresando con un chofer y con autorización de su secretaria. Pícaro, el abogado de De Vido, Maximiliano Rusconi advirtió al Tribunal Oral en lo Penal Económico N°1 que la letra manuscrita no permitía asegurar que se tratara del apellido “Antonini” tal como era leído casi como una afirmación. En el otro documento, en el que coincide fecha y horario de la agenda no era tan fácil porque estaba anotado por computadora que la cita era con “Alejandro Antonini”. Sin embargo, Uberti negó de plano haber conocido al misterioso venezolano antes de que la delegación de ese país le pidiera por favor meter gente en su avión para enviarla a Buenos Aires que no tenía lugar en la comitiva que iba a acompañar al presidente Hugo Chávez en su visita a la Argentina, unos días más tarde.
Uberti contextualizó el viaje para terminar de afilar la firma de un convenio entre ENARSA y su par PDVSA que representaba Diego Uzcátegui. Mientras el titular de la firma argentina Ezequiel Espinoza -que ayer también declaró como testigo- trabajaba en las oficinas de la petrolera, fue invitado a un almuerzo en un restaurant Urrutia, en Caracas. Allí, junto a su secretaria Victoria Bereziuk almorzó con Uzcátegui, quien le presenta a Antonini Wilson como un “empresario” entre otras personas, incluyendo el hijo del titular de PDVSA a quien introdujo como una suerte de colaborador del futuro portador de la valija.
“El avión no se demoró”, fue otro eje que Uberti intentó desvirtuar, pero dijo que salió recién cuando los cinco pasajeros extra que llevaba fueron arribando al aeropuerto. No se habló nada en el vuelo, dijo, porque todos intentaban dormir. Al llegar a Aeroparque, a la Terminal Sur, hicieron los trámites y entonces -de acuerdo a su relato- la atención se centró en Antonini luego de que la agente de la PSA María Luján Telpuk reclamara a viva voz que identificaran el propietario de una maleta.
Cuando Antonini la abrió y Uberti observó que allí solo había fajos de dólares, recordó: “Me imaginé lo que iba a suceder, un escándalo”. Aseguró que se retiró no sin antes ordenar a uno de sus choferes que aguarden a los visitantes que habían quedado en el operativo. Fue a su casa pero no durmió. Llamó reiteradamente al chofer para saber qué pasaba y cómo había “terminado” el hecho para “informar”. Lo más relevante fue que aguardó a que fueran las 7 AM y pidió reunirse con Néstor Kirchner. Ingresó a la Quinta de Olivos y fue recibido con un “¿Te caíste de la cama?” Uberti explicó lo sucedido y Kirchner le habría preguntado por qué ese hombre había subido al avión. Horas más tarde, dijo haber hablado con Ricardo Echegaray que le aseguró que Antonini había cometido una infracción aduanera y que debía responder él mismo por lo que traía. El juez Luis Losada preguntó por qué no le informó a De Vido de inmediato. Uberti confirmó que consideró más relevante informárselo directamente al Presidente. Reveló de alguna manera una línea de mando no plasmada en el organigrama.
Aseguró que si la primera vez que vio a Antonini fue en el restaurant, la segunda en el vuelo; la tercera fue en el acto en Casa Rosada con Chávez ya en el pais. “¡Dónde estaba?”, preguntaron.”En el medio de la delegación venezolana” afirmó el exfuncionario.


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