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Ultras de Egipto resisten pactar
El Ejército está a cargo del Gobierno por ahora, pero las elecciones, las primeras desde que Hosni Mubarak fuera derrocado en febrero, le darán al nuevo Parlamento un amplio mandato para definir la gobernabilidad del país árabe.
Ambas fuerzas mayoritarias pueden pelear la segunda vuelta para 104 candidatos en 52 distritos en sufragios entre hoy y mañana, así como en otros dos turnos, 14 y 15 de diciembre, y 3 y 4 de enero. Este es el panorama para la Asamblea del Pueblo (cámara baja), mientras otra competencia puede preverse para el Consejo de la Shira (cámara alta), a partir del 29 de enero y hasta el 10 de marzo de 2012.
Los islamistas Hermanos Musulmanes (en el Partido Libertad y Justicia), la fuerza política mejor organizada de Egipto, que fue prohibida pero tolerada por Mubarak, sumaron un 36,32% y están en camino de ganar las elecciones, mientras los salafistas lograron impacto al desplazar, con un 24,36% a los liberales. La tercera fuerza resultó la Alianza Egipcia, con un 13,5%, integrada por partidos de izquierda y liberales, y apenas tuvo peso en votos el movimiento juvenil que fue crucial en la revuelta que culminó con la caída del régimen de Mubarak y que sigue protestando en la plaza Tahrir. Otros partidos islamistas, como Wasat (4,27%) elevan el margen fundamentalista hacia dos tercios de los votos emitidos, mientras que otros bloques liberales sumaron más de 20 puntos.
El líder del partido Salafi al-Nur, Emad Abdel Ghafur, dejó en claro que no iba a jugar un papel secundario frente a los Hermanos Musulmanes. «Odiamos ser seguidores», dijo Ghafur a la agencia Reuters. «Siempre dicen que tomamos posiciones de acuerdo a los Hermanos, pero tenemos nuestra propia visión, Podría haber un consenso, pero vamos a seguir siendo independientes.»
«No descartamos que puedan marginarnos y representarnos como el bloque de alborotadores», dijo Ghafur en la sede del partido en el rico suburbio de El Cairo de Maadi.
El ascenso de los salafistas alarmó a muchos laicos y también a la minoría cristiana de Egipto.
Los salafistas tratan de practicar el Islam en la misma forma en que los primeros seguidores del profeta Mahoma y abogan por la aplicación gradual de la sharia. El movimiento fue restablecido en Egipto en la década de 1970 por un grupo de estudiantes de la Universidad de Alejandría.
El grupo quiere prohibir los intereses bancarios, excluir a las mujeres y a los no musulmanes de puestos directivos, segregar a los sexos en el trabajo y revisar los tratados de paz de Egipto con Israel.
Pero la promesa salafista de prohibir el alcohol, las demostraciones públicas de afecto y el uso de bikinis en las playas profundizaría la crisis del turismo provocada por el levantamiento contra Mubarak.
Ante el ascenso de los islamistas, el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, manifestó ayer su preocupación: «El proceso de islamización en los países árabes es muy inquietante», dijo citado por el diario Yediot Ahronot.
«Espero que cualquier gobierno que se forme en Egipto comprenda que no hay otra elección que mantener el marco de los acuerdos internacionales, incluido el acuerdo de paz con Israel», aventuró.
«Es aún peor de lo que habíamos esperado», citó el diario israelí a representantes de las fuerzas de seguridad de alto rango, sin dar nombres.
Agencias Reuters, ANSA y DPA


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