17 de agosto 2011 - 00:00

Un Bach multitudinario cerró el San Juan Coral

El «Magnificat» en Re mayor de Bach cerró el San Juan Coral 2011 de manera inmejorable mostrando el excelente trabajo con las voces realizado por Antonio María Russo, director de la Orquesta del Festival.
El «Magnificat» en Re mayor de Bach cerró el San Juan Coral 2011 de manera inmejorable mostrando el excelente trabajo con las voces realizado por Antonio María Russo, director de la Orquesta del Festival.
San Juan - Los dos conciertos finales de San Juan Coral 2011, el festival internacional que durante cinco días reunió a una multitud de coreutas en dicha provincia (como lo hace cada dos años), fueron una muestra más de cómo esta actividad fundamental del panorama musical argentino y extranjero es una fuente de alegría y satisfacción estética tanto para los que la ejercen como para el público que la disfruta.

El domingo y lunes se completó la actuación de los ocho coros participantes, siempre en el Auditorio «Juan Victoria» de la ciudad de San Juan, y continuando con la tradición de concluir el Festival con una obra del repertorio sinfónico-coral que permita la participación de los coros y los asistentes a los talleres, este año fue el «Magnificat» en Re mayor de Johann Sebastian Bach la partitura elegida.

Si la conjunción de agrupaciones de distintos orígenes geográficos y culturales es un desafío a la hora de lograr un sonido homogéneo y una coherencia estilística, mucho más lo es cuando se trata de un «tour de force» polifónico como éste. La complejidad tiene sus razones: llegado a Leipzig en mayo de 1723, durante su primera Navidad en su cargo de responsable musical de las dos iglesias principales, Bach buscó exponer todo su poderío como compositor y director: así nació la versión en Mi bemol mayor (BWV 243a) con las llamadas «interpolaciones navideñas» en latín y en alemán, y más tarde la versión en Re íntegramente en latín, que es la que ha prevalecido y la que se interpretó en esta ocasión.

El esfuerzo individual y grupal fueron la base imprescindible para el excelente trabajo realizado con las voces por Antonio María Russo, y el resultado puede ser juzgado como altamente satisfactorio, con cinco cuerdas bien balanceadas y en condiciones de resolver los dificultosos melismas de algunos números. Difícil pensar en un cuarteto de solistas más musical y refinado que el que integraron Silvina Sadoly, Silvia Nassif, Pablo Pollitzer y Fernando Lazari, que dotaron a sus arias y al dúo de alto y tenor del acento exacto. La Orquesta del Festival, bajo la segura conducción de Russo, brindó un sustento sólido, con especial lucimiento de las flautas en el «Esurientes implevit bonis» y de las trompetas encabezadas por Fernando Ciancio (solista de la Filarmónica de Buenos Aires), impecables en sus importantes intervenciones. La ovación del Auditorio lleno fue un premio muy merecido para quienes habían llegado a la región de Cuyo para vivir una fiesta del canto.

* Enviada Especial

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