27 de enero 2017 - 00:00

Un cuento de velorio demasiado confuso

Sorteando unos cuantos minutos iniciales de imágenes imprecisas y pantalla en negro, el espectador de esta película puede deducir que una mujer joven y angustiada sale de una sala de velatorio y se larga a caminar en plena noche con un fulano. Caminan largo rato mientras charlan y buscan algo para calmar la sed. Ambos fueron pareja tiempo atrás, así que se ponen al día en materia de noticias, que se cuentan con relativa indiferencia. ¿Se pondrán al día en otra materia? Pues no. Por ahí aparecen unos amigos y los invitan a una fiesta. Tras un rato de sano esparcimiento, un paso inconducente por la oficina que ocupa el sujeto, y alguna otra cosa de igual atractivo, llega el amanecer. La joven pide un teléfono para preguntar dónde y a qué hora entierran al finado. Luego se larga a llorar, y recién ahí nos enteramos del vínculo que tenía con él. Eso es todo. Julia Martínez Rubio sabe llorar bien en cámara, mientras el espectador llora mal en su butaca, pensando en el tiempo perdido. Premio a la Innovación Artística en el Bafici 2016. En fin.





"Vapor" (íd., Argentina, 2016). Dir.: M. Goldgrob. Int.: J. Martínez Rubio, J. Calviño.

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