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Un funcionario acosado por los escándalos y festival de subsidios
La segunda causa se relaciona con viajes de turismo que habrían sido solventados por empresas que Jaime debía controlar, entre ellas, el grupo Plaza (transporte automotor, ferrocarriles Mitre y Sarmiento) y Aeropuertos Argentina 2000.
Ya en 2006, antes de la adjudicación del tren bala, Jaime viajó a Europa, invitado por la empresa francesa Alstom, que luego resultó adjudicataria del proyecto que implicaba un costo de casi u$s 4.000 millones para unir en una hora y media a la Capital Federal con Rosario y luego con Córdoba.
La adjudicación del tren «de alta velocidad», que luego fracasó por la falta de financiamiento, también deparó dudas. Se habló primero de u$s 1.200 millones y luego de u$s 3.700 millones. Expertos afirmaron en ese momento que, con ese dinero, se podían hacer más de 6.000 kilómetros de vías a una velocidad de 130 kilómetros por hora.
Después de seis años en el cargo, Jaime se va sin que se haya mejorado el estado de los trenes de pasajeros que dependen del Gobierno nacional y el transporte automotor de corta y larga distancia, que recibió, año tras año, subsidios crecientes, además de 100 millones de litros mensuales de gasoil a la tercera parte del precio del mercado.
Se estima que los diversos subsidios pasaron de $ 2.200 millones en 2006 a casi $ 4.000 millones en 2008. Buena parte de esos recursos, además, no tiene los mismos controles que los gastos presupuestarios, porque forman parte del fondo fiduciario constituido con la tasa al gasoil, por la que se recaudan actualmente cerca de $ 2.000 millones anuales.
La defensoría del pueblo y entidades de consumidores denunciaron en varias oportunidades a Jaime por seguir entregando subsidios a los trenes que operan en pésimas condiciones, en cuanto a horarios, seguridad y condiciones de abandono de los vagones.
También dejó sospechas la forma en que se rescindieron los contratos de concesión de los ferrocarriles que operaba Transporte Metropolitano, empresa en la que tenía predominio el grupo Taselli. Lo que debía ser una estatización se convirtió en gestión (y, por lo tanto, percepción de los subsidios) por parte de las otras empresas privadas operadoras: Trenes de Buenos Aires (grupo Cirigliano) y Ferrovías (grupo Romero operador también de la Hidrovía, empresa que se benefició ya desde el Gobierno de Duhalde con la dolarización de las tarifas).
Jaime había iniciado la relación con Néstor Kirchner en 1991 como secretario de la gobernación de Santa Cruz. Desde entonces, tejió una relación personal y estrecha con el ex presidente, al punto que los temas más importantes de su área los trataba personalmente, eludiendo la intervención del ministro de Planificación, Julio De Vido, de quien dependía orgánicamente. Jaime era famoso por su afición al karate (deporte en que es cinturón negro), por los trajes de mucho valor y por los relojes y cadenas de oro que lucía a toda hora.


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