7 de abril 2015 - 00:00

Un guiño a EE.UU.: Uruguay reprocha a Venezuela violación de derechos humanos

La convivencia entre Tabaré Vázquez y Nicolás Maduro no es tan suave como la imperante entre Uruguay y Venezuela hasta el 1 de marzo, cuando José Mujica cedió el mando. Montevideo es cada vez más crítico del chavismo.
La convivencia entre Tabaré Vázquez y Nicolás Maduro no es tan suave como la imperante entre Uruguay y Venezuela hasta el 1 de marzo, cuando José Mujica cedió el mando. Montevideo es cada vez más crítico del chavismo.
Montevideo - El canciller uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, manifestó ayer que su Gobierno está "enormemente preocupado" por la situación de los derechos humanos en Venezuela, tras conocerse denuncias sobre torturas en las cárceles y la autorización oficial para reprimir manifestaciones con armas de fuego.

Sus dichos, en los que comparó el caso venezolano con la dictadura uruguaya que comenzó en 1973, son el segundo cortocircuito bilateral fuerte desde la asunción de Tabaré Vázquez el 1 de marzo. Asimismo, suman un elemento de tensión a la Cumbre de las Américas de Panamá del próximo viernes y provocarán sin dudas una agria respuesta desde Caracas.

La posición uruguaya parece un guiño a la Casa Blanca, pocos días después de que la responsable para la región del Departamento de Estado, Roberta Jacobson, se declarara "decepcionada" por el rechazo que generaron en América Latina las sanciones de la administración Obama contra funcionarios venezolanos y la declaración de ese país como "una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional" de Estados Unidos.

El canciller de Tabaré Vázquez expresó que algunos episodios ocurridos o denunciados en Venezuela bajo el Gobierno de Nicolás Maduro "generan mucha preocupación" en Uruguay, en declaraciones al programa radial local "En perspectiva".

Nin se refirió en particular a la "autorización que hay para reprimir manifestaciones con armas de fuego", lo que, dijo, "es un exceso a todas luces".

Consultado sobre el reciente informe de Amnistía Internacional (AI), que denuncia muertes de manifestantes por disparos de policías o grupos progubernamentales, torturas y vejaciones sexuales, así como detenciones arbitrarias y represalias por denunciar abusos, el canciller uruguayo dijo que es un reporte "enormemente preocupante".

Lo es "sobre todo para un país [Uruguay] que vivió las mismas condiciones que están viviendo parte de los venezolanos ahora hace más de treinta años y tuvimos que salir al mundo a pedir ayuda", dijo Nin en clara alusión a las violaciones de derechos humanos durante la dictadura uruguaya que comenzó en 1973.

La Justicia venezolana ha apresado a algunos opositores, acusados de fraguar un golpe de Estado contra Maduro y azuzar una ola de protestas antigubernamentales el año pasado que dejaron 43 fallecidos.

"La prisión de opositores es preocupante para fortalecer el clima de democracia que tiene que haber en América Latina y en América del Sur, específicamente esas cosas generan mucha preocupación", dijo Nin Novoa al programa radial.

"En Uruguay sería impensable que un día un Gobierno se hubiera llevado a un intendente de su despacho con fuerzas policiales, derrumbándole la puerta y a los empujones, se lo dijimos a la canciller venezolana y al embajador", agregó en referencia a la detención del alcalde mayor de Caracas, Antonio Ledezma.

"Los derechos humanos son la única materia en la cual la no injerencia en los asuntos internos de los países no es válida", añadió.

"Hasta que no tengamos un informe detallado de lo que está ocurriendo en las cárceles venezolanas, como dijo el vicepresidente (uruguayo Raúl Sendic), no nos consta. Por eso es que pedimos que la Cruz Roja Internacional entre en las cárceles de Venezuela y elabore un informe", detalló.

Nin, cuyo país ejerce la presidencia pro témpore de Unasur, recordó que esa solicitud fue formulada a Maduro en la última cumbre del bloque en Quito y dijo que "el silencio fue la respuesta".

"Seguiremos insistiendo en eso", concluyó el funcionario.

Según AI, "la inmensa mayoría de las violaciones de derechos humanos en Venezuela no son investigadas y sancionadas". "A un año de las protestas (que dejaron 43 muertos el año pasado), las víctimas aún esperan justicia", señaló.

Las declaraciones del ministro marcan un nuevo quiebre con Caracas, que semanas atrás criticó al vicepresidente Sendic por haber dicho que no hay pruebas de la injerencia de Estados Unidos en el país caribeño. La Cancillería citó al embajador venezolano en Uruguay para que brindara explicaciones.

Vázquez tiene un vínculo más distante con Maduro que su antecesor, José Mujica, aunque reconoce la legitimidad democrática del Gobierno venezolano y ha apoyado las declaraciones de la Unasur en su defensa.

Agencias AFP y Reuters, y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario