15 de octubre 2014 - 00:00

Un lenguaje nuevo que sorprende y levanta ampollas

Ciudad del Vaticano - Uno de los caminos a través de los cuales el Sínodo sobre la familia quiere encontrar soluciones pastorales al tema de las parejas de hecho y de los divorciados vueltos a casar es el avanzar tal cual lo hizo el Concilio Vaticano II en relación con otras iglesias cristianas y con otras religiones.

Éste es precisamente el enfoque que fue emergiendo a lo largo de la última semana de debates y que quedó confirmado en el documento leído el lunes por el relator general, cardenal Peter Erdo, ante la presencia del Papa.

El texto que abrió los trabajos de esta segunda semana de Sínodo es un documento innovador tanto por el lenguaje como por su pragmatismo. Expresa el respeto por el "sufrimiento", sobre todo de aquellos que "han sufrido injustamente la separación y el divorcio". También pide "hacerse cargo de manera leal y constructiva de las consecuencias en los hijos de la separación o del divorcio", añade el documento, sin negar por otra parte "las problemáticas morales vinculadas con las parejas homosexuales".

Por otro lado, se toma en cuenta que hay casos "en los que el mutuo apoyo hasta el sacrificio constituye un respaldo fundamental para la vida de las parejas".

La cuestión clave de las parejas homosexuales viene afrontada con una perspectiva y un lenguaje diferente respecto del pasado. "Debemos respetar la dignidad de cada persona. El hecho de ser homosexual no significa que esa dignidad no sea reconocida. La idea central es la de la promoción de la persona independientemente de su orientación sexual", indicó a los periodistas monseñor Bruno Forte, secretario especial del Sínodo.

Las soluciones necesarias para afrontar los diferentes problemas pastorales serán planteadas con un enfoque inclusivo y abierto hacia los elementos positivos de la vida de las personas, acompañando con respeto y atención al sufrimiento experimentado.

Nadie tiene la intención de negar la doctrina de la Iglesia en el tema del matrimonio y de la familia. Pero el Sínodo busca que la ley no sea utilizada como un martillo y se apunte en cambio a escuchar la sensibilidad de las personas.

Agencia ANSA

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