Las votaciones para investir al Partido Popular serán esta semana, a dos días de la fecha límite.
¿TRAICIÓN?.Mientras se desarrollaba el comité federal en Madrid, los militantes socialistas repudiaron puertas afuera la decisión de avalar un nuevo Gobierno de derecha.
Madrid - El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) decidió ayer facilitar la investidura del conservador Mariano Rajoy como presidente del Gobierno la próxima semana, lo que permitirá poner fin a diez meses de parálisis política en España. En un comité federal que evidenció la fractura abierta en el partido por este tema, la votación se saldó con 139 votos a favor de la abstención y 96 en contra de modificar el "no es no" que impedía un segundo mandato del Partido Popular (PP).
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"Nos presentamos a unas elecciones para ganarlas. No ha sido así y para ser oposición es necesario que haya Gobierno", dijo Javier Fernández, presidente de la comisión gestora que quedó al frente del PSOE tras la renuncia del secretario general Pedro Sánchez y su directiva a principios de mes.
Fernández dijo que entregar el poder a su tradicional enemigo político no era para los socialistas algo para "avergonzarse", debido a que respondía a la excepcional situación de ingobernabilidad que vive el país desde hace casi un año. Tras un cónclave "franco, duro, pero respetuoso" con más de 50 intervenciones, la mayoría de los miembros del comité consideraron la abstención un "mal menor" frente a una posible debacle en una eventual nueva cita con las urnas en diciembre.
El esperado cambio en la posición del PSOE pondrá fin a la administración interina tras dos elecciones generales -ganadas por el Partido Popular pero sin mayoría absoluta- y dos investiduras fallidas, de Sánchez en marzo y Rajoy en septiembre.
Tras lo acordado, el partido en su totalidad se opondrá a Rajoy en una primera votación y se abstendrá en bloque en una segunda. El debate y las votaciones tendrán que producirse antes del próximo día 31, cuando se cumplirá el plazo marcado por la Constitución para formar Gobierno.
La eurodiputada Elena Valenciano fue la encargada de defender la opción de la abstención y, para justificar esta polémica decisión, apeló a la "responsabilidad" que los socialistas han tenido durante la democracia. "A nadie se le oculta que no es una decisión fácil", pero unas terceras elecciones serían algo "gravemente dañino para la salud de la democracia" y "perjudicial para el interés de España y de los españoles" y para el propio partido, apuntaba.
No está claro, sin embargo, que todos vayan a acatar la decisión en el Congreso, puesto que varios legisladores, encabezados por los siete socialistas catalanes, afirmaron que seguirán defendiendo el "no" a Rajoy, lo que evidenciaría aún más la fractura socialista.
"Abstenernos hipotecaría nuestra posición política. No queremos aparecer a su lado ni siquiera absteniéndonos", dijo el líder socialista catalán, Miquel Iceta, en la sede socialista, ante medio centenar de personas que defendieron con gritos y pancartas el "no es no" a Rajoy. Para ser investido, Rajoy necesita sólo 11 abstenciones.
La histórica decisión ante el candidato del partido con el que el PSOE se ha alternado en el poder los últimos 40 años dejaría al PP con un Gobierno en minoría abocado al diálogo y con dificultades para acabar la legislatura.
"Hoy se constata el fin del turnismo como sistema de partidos; nace una Gran Coalición que nos tendrá enfrente como alternativa", dijo en Twitter el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias.
Pese a dejar gobernar al PP, la dirección del PSOE asegura que seguirá siendo el principal partido de la oposición y que en ningún caso secundará unos presupuestos con recortes por al menos 5.000 millones de euros, lo que podría poner en peligro la gobernabilidad.
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