13 de julio 2010 - 00:00

Un recibimiento mundial

Una marea roja se volcó a los costados de la calle para recibir y saludar a los jugadores que viajaban por la ciudad en un autobús descapotable.
Una marea roja se volcó a los costados de la calle para recibir y saludar a los jugadores que viajaban por la ciudad en un autobús descapotable.
Toda España, y especialmente Madrid, se vistió de fiesta para recibir a la selección campeona, cuya victoria en Sudáfrica desató una ola de euforia y orgullo en el país por su primer título mundial. La Copa del Mundo aterrizó en la capital española a primera hora de la tarde, iniciándose una fiesta que llevó al equipo en un periplo festivo por el centro de la capital que tuvo su primera parada en el Palacio Real, donde fueron recibidos por parte de la familia real, con el rey Juan Carlos a la cabeza. Tras la recepción real, el combinado nacional se trasladó al Palacio de la Moncloa, donde fue recibido por el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

Posteriormente, el plantel recorrió un abarrotado centro de Madrid sobre un autobús descapotable con el trofeo pasando de mano en mano. Fueron más de tres horas de viaje entre un mar de banderas españolas.

La Policía lo tuvo difícil para abrirle paso al autobús en su recorrido hacia la explanada en el Puente del Rey, junto al río Manzanares. «Ya están aquí, ya están aquí». El aviso se repetía una y otra vez, interrumpido por un orgulloso y unánime «¡Campeones! ¡Campeones!». Casillas, Andrés Iniesta, David Villa, Carles Puyol... los jugadores saltaron, bailaron, saludaron e interactuaron con los madrileños y el resto de españoles llegados desde muchos puntos del país para celebrar el primer triunfo en un Mundial.

«Estamos muy orgullosos de ver tanta gente aquí ilusionada. A disfrutar todos que nos lo merecemos. ¡Viva España! ¡Viva el fútbol! ¡Somos los mejores!», gritó el delantero David Villa. Y el grito retumbó en todo el continente europeo, en todo el mundo: ¡Viva España!, ¡Viva el fútbol!

Dejá tu comentario