Una familia signada por las tragedias

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  Nueva York - La muerte de Andrew llega como una maldición para los Getty, una dinastía que ha sufrido varias tragedias.

La primera víctima fue Timothy, el quinto hijo de J. Paul Getty, muerto a los 12 años, en 1958 por un tumor en el cerebro.

En 1973 fue el turno de George Franklin Getty II, que a los 49 años, luego de una vida marcada por el alcohol, se suicidó con un cuchillo.

Ese mismo año, en julio, la mafia calabresa secuestró en la plaza Farnese, en Roma, a John Paul Getty III, de 17 años. Al principio se pidió un rescate de 17 millones de dólares pero la familia se negó a pagarlo. Cuatro meses más tarde los secuestradores le cortaron una oreja al joven y le sacaron una foto que fue publicada en los diarios. El adolescente fue liberado en diciembre tras el pago de un rescate.

Adicción

El chico quedó tan marcado por el secuestro que comenzó a consumir estupefacientes y alcohol que le causaron, durante 1981, un ictus, una enfermedad cerebrovascular. Por ello, quedó casi ciego y paralizado. Finalmente, murió en 2011, a los 54 años, en su casa de Inglaterra.

Familia de filántropos, casi obsesionados coleccionistas, en la dinastía Getty los escándalos quedaron expuestos en reiteradas ocasiones.

Cuando J. Paul Getty murió en 1976, a los 83 años, las ovejas negras de la familia comenzaron a emerger y así se descubrió que el hijo de Paul Getty, Gordon, y padre de Andrew, tenía una familia paralela con tres hijas. Este hombre, en los años '80, huyó de los negocios de familia al vender la empresa Getty Oil a Texaco por 10 mil millones de dólares para convertirse en un compositor de música clásica.

Agencia ansa

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