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Una inédita revuelta aliada en el Congreso frenó un plan de ajuste de Temer
La propuesta oficial promovía una revisión del gasto público de los estados que se declararon en “calamidad financiera”. El Gobierno tuvo que desmentir una “derrota” por fuego amigo.
Sin aire. El presidente Michel Temer suma malas noticias. Sus socios en el Gobierno afirman que no terminará su mandato.
Dificultades
Temer, que asumió provisoriamente en mayo y fue confirmado en agosto tras la destitución de Dilma Rousseff, enfrentará "algunas dificultades" para concluir su mandato, opinó el senador que ante una eventual salida anticipada del jefe de Estado propuso a la presidenta del Supremo Tribunal Federal (STF), la jueza Carmen Lucia Antunes, como gobernante de transición.
Antunes "es una mujer cuya honestidad nadie discute, es alguien que tiene experiencia, que podría cumplir bien en el período de transición" hasta las elecciones, señaló.
En caso de que Temer renuncie antes del 1 de enero próximo, fecha de mitad del mandato, se convocarán a elecciones. Pero si lo hiciera a partir de esa fecha es el Congreso el que debe designar a un sucesor en un plazo de 30 días posteriores a la dimisión. Mientras tanto, la línea de sucesión designa a cargo del Gobierno al presidente de la Cámara de Diputados.
Otros aliados de Temer ya sugirieron que el mandatario renuncie al cargo, entre ellos el titular del bloque de senadores de la agrupación derechista Demócratas, Ronaldo Caiado, quien pidió elecciones directas.
Los partidos Demócratas y PSDB integran la coalición gobernante, liderada por Temer, del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).
Economía
Las noticias adversas del Congreso se unen a las del ámbito económico, que muestran un panorama de recesión aguda con problemas para recuperar la actividad. Ayer, el ministro Meirelles reconoció que no habrá crecimiento en el primer trimestre de 2017, pero se mostró optimista en que la recuperación llegue en la segunda mitad del año próximo.
Sin embargo, hay cada vez más dudas de que Temer logre darle un impulso significativo a la economía. A eso hay que sumarle que la turbulencia política de Brasil, avivada por su supuesta participación en la red de sobornos en Petrobras, no va a ceder. El mandatario ya perdió a cuatro ministros por cargos de corrupción.
"La crisis económica y política se están retroalimentando. El Gobierno no fue capaz de romper ese ciclo", dijo el analista político Carlos Melo, del Instituto Insper.
Para los analistas, la ventana de oportunidad de Temer se está cerrando. Es probable que la campaña por la elección presidencial, que transcurrirá en 2018, interfiera con las estrategias en el Congreso en el segundo semestre de 2017, lo que deja poco tiempo para reactivar la economía.
| Agencias ANSA y Reuters |


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