5 de noviembre 2014 - 00:00

“Una página de sexo escrita por una mujer es más extensa”

Para Maxwell, “la gente culta que desprecia a la novela romántica y puede leer un thriller debería pensar que las dos cuentan una historia dramáticamente humana, entretenida, con suspenso, principio, nudo y desenlace”.
Para Maxwell, “la gente culta que desprecia a la novela romántica y puede leer un thriller debería pensar que las dos cuentan una historia dramáticamente humana, entretenida, con suspenso, principio, nudo y desenlace”.
 Megan Maxwell, reconocida y prolífica autora de novelas románticas, trabaja en los más diversos subgéneros y logra que en todos los casos sus listas aparezcan en la listas de los best sellers. Maxwell es una narradora española nacida en Nüremberg, hija de un estadounidense y una toledana, que vino a presentar su saga erótica "Pídeme lo que quieras", que publica Planeta, y lleva editadas más de treinta novelas entre las que se encuentran "Olvidé olvidarte", "Fue un beso tonto", "Los príncipes azules también destiñen" , "Las ranas también se enamoran", "¡Ni lo sueñes!". En su breve visita a Buenos Aires dialogamos con ella.

Periodista: Si bien decidió que lo suyo era la novela romántica, pasa de la novela romántica histórica a la sentimental contemporánea, y de romántica épica a la erótica actual.

Megan Maxwell: Es que dentro de la novela romántica hay bastantes subgéneros. Y a mí me gusta cultivar el "chik lit", la histórica, la contemporánea, la "time travel", y ahora, con la saga "Pídeme lo que quieras", la erótica. En la novela romántica histórica me he instalado en el siglo XIII, en el mundo medieval, el de los trovadores enamorados de una dama. La novela romántica siempre ha tenido éxito. No entiendo por qué la gente la considera de segunda categoría, si se parece en mucho al policial. Los libreros me dicen: "Megan, la novela romántica es lo que nos salva el mes a los libreros, porque las lectoras de novela romántica son las más fieles, saben perfectamente lo que quieren leer". La gente culta que desprecia a la novela romántica y puede leer un thriller debería pensar que las dos cuentan una historia dramáticamente humana, entretenida, con suspenso, principio, nudo y desenlace. Además en toda historia, en toda película, hay un momento amoroso. No es que el romanticismo haya vuelto a estar de moda es que nunca pasa de moda.

P.: ¿Cómo surge en usted el deseo de escribir novelas de amor?

M.M.:
Mi madre es una grandísima lectora de novela romántica. En mi casa siempre he visto los libros de Barbara Wood, Kathleen Woodwiss, Julie Garwood, Lisa Kleypas, las escritoras de antes, inglesas y estadounidenses. Quería ver lo que ella leía de forma apasionada, y así a los 12 años empecé a leer novelas románticas. Igual que la mayoría de las adolescentes llevaba un diario, y como hija única le contaba todo a mi diario, pero nunca me dije: "quiero ser escritora". Pero siempre que leía una novela cuando la terminaba me decía: si yo la hubiera escrito la hubiera hecho de otra manera. Claro, leía novelas donde las mujeres se desmayaban, se asustaban, dudaban demasiado, y eso no me gustaba. ¿Por qué la mujer se tiene que desmayar? ¡Que se desmaye el hombre! Quería cambiarlas. Un día, a los 28 años, estaba aburrida en casa, agarré papel y bolígrafo y empecé a escribir. Viendo la pila de hojas mis amigos me preguntaban: ¿y eso qué es? Casi una novela, les decía. Y cuando la terminé le puse "Casi una novela". Fue la primera que escribí.

P.: ¿A esa edad ya había tenido algún tipo de estudios, había ido a talleres literarios?

M.M.:
Nunca pensé en ser escritora porque para mí eran personas que tenían estudios, y yo soy una malísima estudiante. Tengo los estudios básicos, que hay que tener. No tengo carrera ni padrino, así que no contaba con nada a mi favor para ser escritora. Pero después de escribir "Casi una novela" me di cuenta de que me gustaba escribir, y continué haciéndolo. Terminaba una novela, la encuadernaba, se la daba a mi madre, a mis tías, a mis primas. Les encantaban. Pero son mi familia, qué me iban a decir. Y me pedían otra. Y escribía otra, y otra, y otra. Empecé a mandar mis novelas a editoriales pero les molestaba que mis protagonistas tuvieran demasiado carácter. Un día encontré un curso de novela on line por internet y me apunté. Nos mandaba hacer deberes semanales. El final del curso había que mandar los primeros capítulos de una novela. La diferencia entre mis compañeras y yo es que ellas no habían escrito nunca una novela, y yo ya tenía ocho. Le mandé una de mis novelas al profesor. Y a los dos días me llamó y me dijo: me encantó, ¿qué tal si te la publico? ¿Cómo? Yo soy editor. Cuando menos lo esperas los astros se ponen a tu favor [ríe]. La publicó en una editorial pequeñita de Sevilla. Luego, mandé las otras a las editoriales grandes y me seguían diciendo que no. Pero conseguí publicar una, y otra, y otra, y me hice una página web donde estaban las novelas que había escrito que no estaban publicadas. Un día en Planeta oyeron hablar de mí (me muevo mucho por las redes sociales), vieron las cosas que tenía sin publicar, y me llamaron: "vamos a abrir un sello sólo digital, que no irá en papel, ¿nos cederías una de tus novelas?" ¿Cuál quieren? "Olvidé olvidarte". Se las cedí hace 3 años, y hoy es la novela más leída en digital de todo el Grupo Planeta. La sacaron en papel, y ya va por la sexta edición. Me pidieron más. Ahora sólo trabajo para Planeta.

P.: ¿Qué son Las Guerreras Maxwell?

M.M.:
Por la cantidad de seguidores pasé de mi perfil en Facebook a una página Fan. De pronto eran 62 mil personas. Entonces abrí un grupo que eran Las Guerreras donde estaban tres amigas mías y yo, y se empezaron a unir mujeres, y ya vamos por 38 mil chicas. Les gustó ser guerreras. Es que mis protagonistas son muy guerreras, sea del siglo XIII o de ahora, saben lo que quieren y luchan por eso. No me interesa contar de mujeres doblegadas.

P.: ¿Cómo pasa a la novela erótica?

M.M.:
Un día me lo propone mi editora. Y le digo: eso no sé hacerlo. Pero, si en todas tus novelas hay sexo. Es que el sexo es fundamental en una pareja. Me dejó pensando, y apareció "Pídeme lo que quieras". Yo tengo una manía muy curiosa, primero elijo el título y luego escribo la novela. Y ése era un título muy provocador. Cuando se la entregué, me dijo: "menos mal qué no sabías hacer esto". Y se convirtió en una trilogía y un "spin-off" de nuevos personajes. Ya llevo 5 libros de literatura erótica: "Pídeme lo que quieras", "Pídeme lo que quieras esta noche", "Pídeme lo que quieras ahora y siempre", "Pídeme lo que quieras o déjame", y "Sorpréndeme". Y ahora hay una nueva en dos partes: "Adivina quién soy" y "Adivina quién seré esta noche". Si mi iba bien con el la novela medieval y la "chik lit", con la erótica ha sido algo extraordinario. Mi página web saltó de 32 mil visitas a 340 mil visitas. De "Pídeme lo que quieras" se llevan vendidas 14 ediciones, unos 300 mil ejemplares. Cuando sale un libro, como tengo ya tengo un nombre, entra de inmediato en la lista de los más vendidos, y a las semanas debe salir una segunda edición.

P.: ¿A qué cree que se debe el éxito de la moda de la novela romántica erótica, impulsada por la saga "Cincuenta sombras" de la británica E. L. James?

M.M.:
Las mujeres, gracias a Dios, hemos cambiado, y leemos lo que nos da la gana. Antes ese tipo de libros se forraban para que nadie supiera qué se estaba leyendo, hoy se leen en el subte mostrando la tapa. Es un fenómeno ligado a la "chik lit", que hace como 20 años se definió como ficción post-feminista, y trata de la mujer que alcanza niveles jerárquicos en el trabajo, tiene vida autónoma, viaja sola. Son las 4 mujeres independientes de "Sex and the City" con sus problemas particulares cada una, que los solucionan por sí solas. En español, Almudena Grandes supo expresarlo, y avanzar a partir de allí. Las mujeres hoy nos preocupamos por algo más que tener la heladera llena. Yo soy esposa, madre, pero tengo mi vida de un modo que una mujer hace 50 años le hubiera sido muy difícil haberla tenido. Hemos ganado lugares, libertades, y nos gusta eso. Tenemos mucho para dar en todos los aspectos. Una novela romántica la puede escribir un hombre o una mujer, pero quién la ha escrito se nota muchísimo, sobre todo en cómo refleja los sentimientos. Una página de sexo escrita por una mujer es más extensa.

P.: ¿La ayuda mucho tener un nombre que suena a anglo sajón, difícil de identificar?

M.M.: Mí padre es estadounidense, mi madre española, yo nací en Alemania, la agente piensa que soy extranjera, pero me crie en España. Puede que el nombre ayude porque a alguna gente acaso le guste leer algo exótico, alguien que proviene de una larga radición en el género.

P.: ¿Y ahora en qué anda?

M.M.:
Cuando llegue a Madrid tengo que empezar la promoción de una novela medieval, que salió el mes pasado. Luego tendré que echar mano a mi cuaderno de ideas, para ver que me llama desarrollar. En algunos casos, como cuando escribo novela medieval, ya tengo la investigación hecha, eso me ayuda tanto comoque sean temporalmente correlativas, eso hace que en ese género en unos 5 meses pueda terminarla trabajando 5 días por semana unas 8 horas. Tengo pendiente revisar un thriller de una serie de asesinatos, y un drama social sobre el sida, que espero vean la luz en algún momento. He escrito cuentos para niños. Ah, el mes que viene sale "Te lo dije", otra novela erótica. No paro de trabajar en lo que me gusta, tengo esa suerte.

Entrevista de Máximo Soto

Dejá tu comentario