24 de septiembre 2013 - 00:00

Una prisión con polémica

La Unidad Penal 39 de Ituzaingó, donde ayer fue trasladado Grassi, se inauguró en 2004 como institución modelo: tiene una escuela de enseñanza media, talleres de panadería, mantenimiento edilicio, artesanías, moldeado de macetas, trabajos de herrería, parquización y tareas de carpintería. Pero desde hace varios años comenzó a evidenciar serias fallas y su reputación cayó de manera abrupta.

Además, existen decenas de denuncias de complicidad entre agentes penitenciarios y detenidos a raíz de quejas de los vecinos por presuntas "salidas" de los presos a la vereda donde dicen verlos consumir bebidas alcohólicas o jugar partidos de fútbol callejeros.

En los últimos meses, incluso, un informe de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre reveló que el ajuste presupuestario limita seriamente la provisión de alimentos para los reclusos, que en la mayoría de los casos terminan recibiendo comidas y provisiones que les llevan sus familiares.

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