17 de septiembre 2013 - 00:00

Vacantes en la Casación inquietan a Magistratura

Gustavo Hornos
Gustavo Hornos
La Cámara de Casación Penal recurrir a la Corte Suprema y al Consejo de la Magistratura para encontrar una resolución a las cuatro vacantes que ya existen en el primer piso de los tribunales de Retiro y para las cuales no sólo ni siquiera se ha abierto el concurso correpsondiente sino que el criterio de subrogancia tampoco se ha establecido en el Consejo, como debería ocurrir en el caso de las suplencias de largo plazo.

La Casación, a cargo de revisar las sentencias de los tribunales orales tanto federales como ordinarios, se compone por 12 jueces reglamentarios de los cuales sólo 8 están en funciones.

La baja más reciente fue la de Raúl Madueño. Tal como había adelantado este diario, el camarista decidió que 2012 fuese su último año en los tribunales de Comodoro Py y pidió el retiro.

Histórico del fuero, su despedida fue en el último plenario de agosto en la cual hubo reacciones de todo tipo: el jefe de la Casación Gustavo Hornos aludió a José Ortega y Gasset para considerarlo como un hombre "comprometido con su tiempo", Liliana Catucci se conmovió hasta las lágrimas y no llegó a emitir palabra y Juan Carlos Gemignani dio la nota con un sutil "no expreso mis emociones en público".

Momentos emotivos como una previa a la feroz puja que domina la Casación en todo lo referido a las subrogancias y que tuvo como resultado que media cámara terminara denunciada penalmente (incluido el ahora jubilado Madueño) por haber prorrogado sin plazos la subrogancia del camarista Luis María Cabral quien, según el fiscal Jorge Auat, fue designado en forma irregular aunque la Corte lo confirmó en el cargo.

El Gobieno querría que las cuatro vacantes se completarán con los jueces aprobados recientemente en el Senado para la Casación Penal ordinaria que todavía ni siquiera se encuentra en funciones. La llegada de los jueces ascendidos a Comodoro Py es posible luego de la reforma judicial.

Sería un atajo audaz para ubicar en un ámbito estratégico a jueces, en su mayoría, involucrados en la corriente Justicia Legítima.

El principal inconveniente es que la maniobra requiere de un guiño del Consejo de la Magistratura que, por decisión del kirchnerismo, pasa por uno de sus períodos de mayor inactividad y que ni siquiera tiene definido un sistema de suplencias.

La incertidumbre sobre este mecanismo se proyecta como una de las próximas batallas en la Magistratura entre oficialistas y opositores. Al mismo tiempo, todos los camaristas recuerdan que ni siquiera hay un concurso en marcha en el Consejo para cubrir dichos cargos.

De hecho, la única posibilidad de completar las vacantes sin pasar por el concurso sería impulsar una lista de abogados de la matrícula que sean aprobados por el Senado como conjueces y luego se realice un sorteo en la Casación para designarlos hasta que se destrabe el Consejo. Solución previa a la reforma (se efectivizó por la crisis de las subrogancias supuetamente irregulares en el fuero federal en lo Civil y Comercial) que tampoco entusiasma en el primer piso ya que esos nombres son propuestos por el Poder Ejecutivo. Mientras tanto Hornos, por estos días al frente de la Junta de Camaristas Federales, también lleva al Consejo asuntos más operativos como retirar del edificio de Comodoro Py todas las oficinas correspondientes a fiscales y defensores oficiales con el objetivo de organizar mejor el espacio físico.

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