31 de enero 2017 - 22:35

“Verboamérica”: una celebración del Malba

El fuerte del curador español Pérez Rubio es el arte de género y el de Andrea Giunta el arte político; ambos hacen valer sus ideas y acaparan espacio para un relato ambicioso. El diseño de la muestra exhibe cierta complejidad.

Verboamérica. Obra de Javier Agustín Rojas en la exposición del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.
Verboamérica. Obra de Javier Agustín Rojas en la exposición del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.
Hace poco más de 15 años, cuando se fundó el Malba, sobre la empalizada que rodeaba el edificio en construcción había un inmenso cartel que decía: "Antonio Berni, Frida Kahlo, Emilio Pettoruti, Antonio Seguí y Xul Solar se mudan a tu barrio". Las pinturas de estos artistas, llevadas al formato mural, se divisaban desde lejos. Y hoy están allí, entre las obras cumbre de la colección que comenzó a reunir el financista Eduardo Costantini en la década del 90. "Verboamérica" reúne parte del patrimonio actual de 590 piezas y pronuncia un nuevo discurso.

Costantini no es un coleccionista más: además de fundar su museo, rompió con los criterios de la burguesía argentina que tenía a Europa en la mira. "Quiero reunir la mejor colección de arte latinoamericano", afirmó ante este diario la noche que compró el Frida Kahlo. El financista vislumbraba una región emergente y auguró que el horizonte económico se ampliaría. Así surgió el interés por el arte de los países latinoamericanos, concepto territorial que no sólo cambió el perfil histórico del coleccionismo argentino sino que ayudó a consolidar la valoración de lo propio y de nuestros artistas, muchos de ellos todavía olvidados. Reencontrarse con la excelencia de las obras del patrimonio es motivo de felicidad para los porteños.

El diseño de la flamante exposición arrastra su complejidad. Desde los tiempos en que los museos acumulaban sus tesoros como botines de guerra, sin ningún criterio selectivo, hasta que llegaron los especialistas y los catalogaron según su época o territorio de origen, su técnica o escuela particular, entre otras cualidades específicas, los criterios continúan variando. Los curadores de "Verboamérica", el español Agustín Pérez Rubio y la argentina Andrea Giunta, despliegan un modelo teórico cuya dimensión es digna de una bienal de arte. Las 170 obras y la superficie del primer piso resultan escasas para una exhibición que rompe con los recorridos tradicionales, como el cronológico o el de las escuelas, y reúne obras de lugares y tiempos distantes. Con el afán didáctico que siempre caracterizó al Malba, las guías van y vienen por las salas.

"Verboamérica", como su nombre lo indica, es un relato ambicioso dividido en ocho capítulos: "Mapas, geopolítica y poder; Ciudad, modernidad y abstracción; Ciudad letrada, ciudad violenta, ciudad imaginada; Trabajo, multitud y resistencia; Campo y periferia; Cuerpos, afectos y emancipación; y América indígena, América negra". El fuerte de Pérez Rubio es el arte de género, el de Giunta el arte político; ambos hacen valer sus ideas y acaparan espacio. Los discursos sobre el cuerpo que subyacen en las expresiones de Feliciano Centurión, Jorge De la Vega, Ricardo Garabito, Las Yeguas del Apocalipsis, Liliana Maresca, María Martins, Marcia Schvartz y Grete Stern, al igual que el revolucionario mensaje de los carteles de la reforma agraria del peruano José Ruiz Durand, se perciben de modo explícito.

La labor curatorial fuerza la colección. En un mismo núcleo temático, "América indígena, América negra", están las estrellas del Malba: Frida Kahlo, Tarsila do Amaral, Emiliano Di Cavalcanti, Pedro Figari, Cándido Portinari, Diego Rivera y Xul Solar. Allí mismo, la imagen en llamas del cuerpo de Ana Mendieta se refleja sobre la pintura de Wilfredo Lam e impide su visión. La luz fluorescente no termina de favorecer la muestra. No obstante la mejor sala de "Verboamérica" es la de su apertura donde se alude a "momentos inaugurales" o "de eclosiocon el inmenso "Hongo nuclear" de Ferrari, "Los desastres del misticismo" de Matta, el "Coso" de Santantonín, "Concepto espacial" de Lucio Fontana, un dibujo de Emilio Renart, las obras de Lygia Clark, Gego, Víctor Grippo y Clorindo Testa, entre otros.

El espectador debe interpretar la noción del paisaje de Latinoamérica frente a la poética luna del uruguayo José Cúneo, la fotografía de los restos de una construcción desvencijada de Eduardo Gil, y la obra maestra de Berni "La gran ilusión", escoltada por las texturas informalistas de Kenneth Kemble. ¿Cuánto se le puede exigir al espectador no erudito? Más allá de los aciertos y desaciertos que alegran o irritan al público del Malba, entre las novedades figura la nueva documentación, el libro "Universalismo Constructivo" de Torres García, las revistas "Arturo" e "Idilio" y el cine de Glauber Rocha.

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