Viaje a la intimidad de los Rolling Stones

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Resultó tan inusual como bienvenido el documental que estrenó I Sat el fin de semana, «Stones In Exile», cuya premiere se realizó en el último festival de Cannes con la presencia de los Rolling Stones y que se lanzará en DVD en Estados Unidos y Europa a fin de mes. I Sat lo repetirá este sábado, a las 13, el domingo, a las 11, y el domingo 20, a las 16. La película es un «viaje lisérgico» por la vida de los Rolling Stones en tiempos de excesos, sobre todo de droga y rock & roll (el sexo se intuye pero no se muestra).

El espíritu de esa época alocada que llevaron los Stones en una mansión del sur de Francia quedó encapsulado por siempre en el disco que grabaron durante esos meses de ensayos trasnochados y actuaciones extasiadas: «Exile On Main St.». Se trata del álbum de estudio lanzado en 1972, que se comenzó a grabar a mediados de julio de 1971 en una mansión francesa que el guitarrista Keith Richards había alquilado después de que la banda decidiera exiliarse de Inglaterra por graves problemas con el fisco.

La película, dirigida por Stephen Kijak y producida por la BBC, está confeccionada a partir de videos caseros (pero de buena calidad) y fotografías inéditas de esos tiempos, con relato en off no sólo de Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts, sino de varios que los habían acompañado en esa aventura: desde la mujer de Richards, Anita Pallenberg, hasta su hijo (en ese momento de 4 años, Marlon, bautizado así en homenaje a Brando, amigo de la pareja) quien se refiere en el film a su experiencia en un ámbito poco propicio para un menor.

«Todo estaba expuesto, nada se ocultaba. La cocaína y el alcohol estaban al alcance de todos, a toda hora y en toda la casa. Yo era el armador oficial de porros, bajaba al subsuelo donde transcurrían los máximos momentos de creación y locura, la música estaba extremadamente alta, por momentos era siniestro», recuerda el adulto Marlon Richards y reconoce: «Sin dudas es donde todo el mundo alguna vez quiso estar, al menos para espiar, pero no sé si por tanto tiempo como estuvimos nosotros».

En esa época Richards comenzó a consumir grandes cantidades de droga hasta el punto de mantenerse varios días despierto, componiendo y grabando de noche. Otro testimonio lo aporta el productor Jimmy Miller, quien asegura que se había comprometido a sacar el disco con una fecha límite, pero que al encontrarse con semejante caos, supo que la misión sería casi imposible. «Keith se quedaba dormido y Mick no aparecía, grabábamos un tema cada tres semanas», confiesa. Otro ejemplo del delirio reinante se ve con el baterista Watts, quien inventaba nuevas formas de percusión y se lo muestra durante varias horas tocando la batería con una percha de alambre o improvisando con sus propias manos. Así y todo, Miller advierte que «Era grabar con los Stones, era la dolce vita».

Contra todo pronóstico, el disco salió al mercado como un doble LP (el más largo de la banda) y la variedad de canciones demuestra la gran influencia de la música afroamericana, algo sobre lo que los músicos fueron consultados. Jagger señala su inclinación por la música «blanca y pop», no así el jazz, en cambio si ponderó a Elvis Presley. Claro que el disco presenta los sonidos clásicos del rock, y también country, blues y rhythm and blues, pero también rockabilly, boogie-woogie y gospel.

Otro de los personajes del film es el fotógrafo suizo-estadounidense Robert Frank, quien cuenta que había llegado sólo para tomar las fotos de la portada, pero que ante el buen rato que pasó durante esa tarde, fue invitado por la banda a quedarse cuanto quisiera. Su estadía se prolongó por seis meses.

Gracias a su obra son legión las fotos inéditas e íntimas que acercan al espectador con la atmósfera del grupo en esos días. Se los capta en momentos de euforia, depresión, exaltación o soledad, las fotos ofrecen detalles de los rincones de esa mansión que Anita describía en un primer momento como «romántica» pero que luego de varios meses anhelaba abandonar porque «Era un infierno, con tanta droga en el desayuno, almuerzo y cena me sentía poseída».

Sin embargo, el film muestra cómo al principio la estadía de la familia Richards se había iniciado con paseos matinales al zoológico o la playa, y con la confesión de sentirse felices pues allí nadie los conocía.

En esa época Mick Jagger conoció y se casó con Bianca, algo que también entorpeció las giras pues, durante el embarazo de su esposa, el lider de los Stones quería regresar a cada hora para acompañarla. En film intenta explicar el amplio acceso a las drogas, potenciado por la cercanía a la mafia francesa. Y mientras Jagger asegura que amó Francia y funcionó como fuente de inspiración, Watts confiesa que jamás se halló pues se define como un «englishman».

La vida cotidiana en la mansión aparece retratada como un delirio de visitas a toda hora, con gente recostada en todos los espacios tras las fiestas nocturnas, combinado con el caos de cables, instrumentos, incendios y hasta el robo de varias guitarras.

Si bien «Exile On Main St» debutó en el número uno de las listas de los más vendidos en los Estados Unidos e Inglaterra en 1972 y se convirtió en un gran éxito comercial, no fue bien recibido por la crítica. Se lo describió como mal producido, mal organizado y autoindulgente, pero años más tarde fue revalorado y hasta llegó a ser considerado uno de los mejores trabajos no sólo del grupo sino de la historia del rock. Si algo demuestra el film es por qué, tanto el disco como los Rolling Stones, se convirtieron en leyenda.

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