Puntual y por espacio de un poco más de dos horas, se llevó a cabo la expectante reunión entre los integrantes del cuerpo técnico de la Selección argentina, que para agregarle un poco más de morbo, el lunes había sido postergada por 24 horas, en el predio de Ezeiza. ¿Participantes? Diego Maradona, sus ayudantes, Alejandro Mancuso y Miguel Lemme, los preparadores físicos Fernando Signorini y Javier Vilamitjana y los integrantes del cuerpo médico, más utileros y masajista, a quienes se les agregó Noray Nakis. Nada demasiado formal, charla a la cual le sumaban de reojo los partidos de la Champions League del día. Entre los presentes no hay omisión, el gran ausente de la cumbre fue el mánager general de selecciones: Carlos Bilardo.
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Extrañamente la palabra la tomó Nakis, casi un nexo entre la parte dirigencial y el cuerpo técnico, hablando de lo unidas que deben estar las partes ante las críticas que se han recibido y que seguramente se mantendrán, para culminar proponiendo una reunión entre tres hombres claves: Maradona, Bilardo y Julio Grondona. Aceptó la iniciativa Diego, pero no quedaron en ninguna fecha en particular. Se supone que en los próximos días, se llevará a cabo el encuentro.
Si bien no hubo una profunda autocrítica, luego de la misma, en declaraciones radiales Diego estuvo bastante lejos de un mea culpa: «Si volveríamos a programar todo para Bolivia, pese a lo sucedido, no cambiaríamos nada». Fue su primera aparición pública, no sólo ante un medio sino también desde su regreso de La Paz, ya que había tenido poco contacto con el exterior. «Me sentí mal después de la derrota, muy mal, nadie esperaba esta catástrofe». Cuando fue consultado por los rumores de cambio en el cuerpo técnico, la respuesta fue inmediata: «De acá no se va nadie».
Así, a lo Maradona, intentó alejar los rumores del alejamiento de alguno de sus asistentes; alguien llegó más lejos en el seno de AFA y apuntó a Alejandro Mancuso como el motivo por el cual, Diego y Carlos Bilardo hoy no tienen un diálogo fluido («Carlos tiene su rol y lo sabe. No se por qué debo salir a aclarar algunas cosas», palabras del seleccionador). Por eso se pensó en agregar (o cambiar) a un hombre de confianza, el 10 aceptaría a Fernando Gamboa, desde Viamonte y por pedido del propio Bilardo se elegiría a Jorge Burruchaga, por experiencia, y por la buena relación que tiene con Grondona y el resto de los campeones del mundo de 1986. Esta parte de la historia tendrá algún capítulo más.
Saliendo del predio, luego de compartir gaseosa, sándwiches de miga, café y mate cebado por Mancuso, dejó al pasar otra frase importante: «La reunión que tuvimos en el avión regresando de Bolivia para mí fue fundamental». En esa charla, Verón, Heinze, Mascherano y Tevez fueron los voceros del grupo al decirles, «de ésta salimos todos juntos, no se te ocurra hacerte cargo vos sólo de todo esto». Y Diego lo sabe, el apoyo de los jugadores es íntegramente para él.
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