6 de agosto 2014 - 00:54

Volvió la Corte: últimos actos con Zaffaroni y un desafío

• El ministro insiste en que en enero deja el tribunal. Presencia en TV y retrospectivas

Eugenio Zaffaroni
Eugenio Zaffaroni
Luego de una ausencia de más de dos meses, Eugenio Zaffaroni retornó ayer a los plenarios de la Corte Suprema de Justicia. El ministro afrontará ahora el último tramo de su estadía en el máximo tribunal, ya que mantiene la idea de retirarse a fin de año. Un movimiento que profundizará el clima de transición que por estos días domina al palacio de Talcahuano. El tribunal perderá a su único penalista, quien entiende, tal como el lo ha expresado, que ya se ha pronunciado sobre los issues más rutilantes de esa rama caliente del Derecho.

Retornó a la Corte, pero sus presencias serán breves. En los próximos días viajará a Brasil para participar de un seminario de Derecho Penal internacional que lo tiene como orador estrella. En su agenda constan otras presentaciones puntuales en el interior y en el exterior. Además, podría solicitar una licencia.

El lunes por la noche el justice volvió a aparecer en la televisión para estrenar su ciclo "La cuestión penal". Ya había tenido una experiencia en Canal 7 presentado diversos filmes relacionados con el Derecho. En esta nueva entrega, el ministro entrevista a protagonistas de casos puntuales y realiza la presentación del programa desde los pasillos del palacio de Tribunales. Su primera invitada fue Marina Schifrin, presa durante tres meses por cortar una ruta.

La salida de Zaffaroni profundizará la situación actual en la cual lograr consensos para cuestiones complejas encierra dificultades. Durante su estancia en la feria invernal, Enrique Petracchi deslizó que en breve podría pedir una licencia prolongada. En tanto Carlos Fayt, desde hace tiempo, mantiene la decisión de acudir a la Corte sólo los martes, temprano por la mañana.

La dificultad en la búsqueda de las firmas quedó en evidencia en las últimas semanas cuando desde la Secretaría de Derecho Penal de la Corte -donde hoy en día atiende gran parte del personal de Carmen Argibay- se emitieron decenas de resoluciones 280, que rechazan reclamos ante la Corte por considerarlos insustanciales y ni siquiera se corre vistas a la procuración.

Zaffaroni considera que ya se expidió sobre todos los temas que son claves en su campo del Derecho. Su último debate en la Corte fue por la constitucionalidad de la figura de la reincidencia, que el tribunal avaló en mayo en un voto que no lo incluyó porque estaba ausente.

La última disidencia de Zaffaroni en ese debate había sido en marzo, cuando la Corte emitió una resolución fundada en el artículo 280, que catalogó a la reincidencia como un tema insustancial para los ministros. En esa ocasión, el ministro pidió abrir el debate y llegar a un pronunciamiento.

El fallo de mayo fue un estiletazo sutil, porque se generó por una sentencia de la Sala III de la Casación Penal federal con un guiño al dictamen del procurador fiscal Eduardo Casal. Un detalle: ese dictamen se sustenta en el caso de carátula Gómez Dávalos que fue resuelto por la Corte Suprema de 1989, durante la administración de Carlos Menem. El criterio de esa composición cortesana se impuso al del único penalista que queda en la actual.

La contestación a esa resolución también fue sutil, calculada y hay que encontrarla en la nota que Zaffaroni le remitió al papa Francisco en junio luego de que el Sumo Pontífice se pronunciara contra el agravamiento de las penas.

En los meses por venir se dirá que el kirchnerismo pierde a su allegado en la Corte. Tesis que sólo tiene cabida desde la cosmovisión mental del justice, porque Zaffaroni nunca cumplió las funciones de operador en las alturas de ese poder que encontrará en su despedida un nuevo desafío.

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