5 de enero 2009 - 00:00

Vuelo 2008: sin las alas y aterrizando de emergencia

Hasta 1986 no había «Índice Merval». Hasta 1967 tampoco había «Índice Bolsa». Sin embargo, la Bolsa de Comercio operaba desde 1854.

¿Dónde vamos con esto? Simplemente, a que puede decirse que resultó un pésimo ejercicio el terminado en 2008. Pero, de ningún modo se puede lanzar a los vientos -como se lo ha oído- que «fue el peor año de su historia».  

  • Caídas

  • Sin ir muy lejos, y ya con el propio Merval, en 1992 el mercado registró un aumento («a dedo») de un 23 por ciento, en el mes de diciembre solamente. Y aún así terminó perdiendo el 47 por ciento entre puntas. Con el indicador Bolsa se encuentran casos de más del 60% de caída (1975 y 1977).

    Y en 1990, una caída vertical del 72 por ciento. Esto no suaviza ni mejora la imagen dejada ahora, pero indica que en nuestro historial bursátil los terribles «golpes de mercado» -en ambas direcciones- no resultan desconocidos.

    Se ha visto todo: como subir el 78 por ciento en 2002 -en pesos- y terminar perdiendo el 48 por ciento, en dólares.

    La Bolsa no se cansa de perder batallas, pero nunca perdió la guerra.

    En el «vuelo 2008» se le cayeron las alas y aterrizó de emergencia, tanto como muchas otras Bolsas en el mundo. Y, en lo local, a la misma intensidad negativa que casi todos los «bonos» públicos. Papeles emitidos por el Estado y que tienen rentas prefijadas.

    La mayoría de los activos del mundo se despedazaron, las acciones no hicieron más que seguir el ritmo. En la estadística mensual se ve, claramente, que de agosto en adelante ocurrió la caída en picada. Y con octubre siendo responsable de una baja del 37%. Noviembre resultó una meseta. Y diciembre aportó su carga positiva, con casi el 9 por ciento.  

  • Ignorancia

    Puede la Presidente y sus funcionarios seguir cargando tintas contra las acciones -ignorando a sus bonos-, pero solamente un obtuso puede despegar lo sucedido aquí, con lo que ocurrió en todas partes.


  • E ignoran lo principal: que la Bolsa siempre junta los sueños rotos. Y forja un nuevo ideal.

    Dejá tu comentario