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Vuelve guerra cautelar (es por juzgado clave)
• OFICIALISMO APURA CAUSA QUE TRABA DESIGNACIÓN EN JUSTICIA PLATENSE
María Servini de Cubría
El pasado lunes la jueza en lo contencioso María José Sarmiento emitió una precautelar en la cual le ordena al Congreso que no avance con el tratamiento del pliego de Kreplak, actual funcionario en la Casación Penal ordinaria y que anteriormente se desempeñaba en el Ministerio de Justicia. La determinación se conoció tras un reclamo impulsado por Ignacio Rodríguez Varela, secretario del fiscal José María Campagnoli y que denunció arbitrariedad en la decisión del Ejecutivo de nominarlo a Kreplak en su lugar.
El Gobierno se presentará hoy en el expediente con la expectativa de acelerar el trámite lo más posible para lograr que la discusión pase a la Cámara donde la jurisprudencia sería más benévola con un caso como el de Kreplak.
En la década del 90 un juez de primera instancia concedió una cautelar que era requerida por un abogado que sostenía que había existido arbitrariedad por parte del Ejecutivo por el hecho de enviar el pliego de un postulante de menor puntaje. Cuando el caso llegó a la Cámara se resolvió que el presidente está en condiciones de elegir en la terna que envía la Magistratura y que no debe justificar su elección. Ese fallo lo firmaron Carlos Grecco y Pablo Gallegos Fedriani. Hoy en día son dos de los jueces más rutilantes de esa instancia. Y el oficialismo lo sabe.
La precautelar que firmó Sarmiento marca el inicio del periplo judicial con el cual el kirchnerismo llega al final de su administración y que se encuentra estrechamente vinculado a la reforma de la ley de subrogancias que ayer votó el Congreso.
El caso de Kreplak sólo es el mascarón de proa de contiendas más profundas. De hecho, ayer, mientras Ricardo Lorenzetti daba su discurso en la Corte, a pocos metros el secretario conversaba con el camarista Eduardo Freiler. Kreplak ya ha deslizado que su intención es la de no subrogar en el juzgado número 1 que ahora ocupa el secretario Laureano Durán.
Por cierto: ayer Durán mencionó, en un escenario discreto, que su intención es la de supervisar todo el trámite electoral y no ausentarse en ningún momento decisivo. La confianza que se tiene el secretario es entendible. Retuvo a la histórica secretaria electoral de ese juzgado y cuenta con el madrinazgo siempre cotizado de la jueza María Servini de Cubría.
Por eso en las horas siguientes el debate en la Asociación de Magistrados girará en torno a cuándo sería el momento indicado de judicializar la ley de subrogancias. Que ése será el destino inmediato está, por supuesto, fuera de discusión. A diferencia de otras reformas, cuando ésta se debatió en comisiones el gremio de jueces no estuvo entre los convocados para manifestar su parecer.
La duración de los listados de conjueces habilitados a subrogar, la confección de los mismos y la modalidad según la cual éstos acceden a despachos vacantes (mayoría simple en la Magistratura) aportan la letra para las arremetidas iniciales. Ya existió una consulta concreta con el constitucionalista Alberto García Lema.
Con este panorama, la discusión en torno a Kreplak funciona como una antesala que ofrece emociones, especialmente por la historia turbulenta que Sarmiento tiene con el kirchnerismo duro. Anoche en los conciliábulos del Gobierno aparecía como una necesidad de urgencia apurar el caso para que intervenga la Cámara. El peor de los mundos sería que esa precautelar se extienda durante un mes y medio (cualquier juez con la experiencia de Sarmiento tiene esa capacidad), cuando ya casi la actividad del Senado será mínima.
No es una estimación inocente: en la reunión del martes en la Cámara Electoral, de la cual participó Julio Alak, fue el deadline que se previó como tiempo límite para impulsar los pliegos demorados por el Senado.


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