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Vuelven agencias “superpoderosas”
«Han asumido una importancia colosal porque no hay nadie más con la imparcialidad necesaria para calificar a las economías desarrolladas», consideró Steve Schifferes, catedrático de periodismo financiero en la City University de Londres. «Es irónico, porque se les culpó hace bien poco de la crisis económica», recordó, en referencia a la nota de «AAA», la más alta posible, que las agencias dieron a los desastrosos paquetes de deuda hipotecaria estadounidense. Más tarde, cuando el mercado de vivienda norteamericano se derrumbó, las cesaciones de pagos se extendieron por todo el sistema financiero, destruyendo bancos y desencadenando una recesión mundial.
Pero los tiempos han cambiado. Las agencias están decididas a no volver a ser acusadas de pasar por alto riesgos crediticios y hasta una sencilla nota negativa de uno de sus analistas puede arrastrar a la baja una divisa e impulsar los rendimientos en el mercado de bonos.
Tal fue el caso de Grecia, que pasó los dos últimos días tratando de tranquilizar a los inversores luego de que Fitch redujera su calificación. Su primer ministro prometió hacer lo que fuera necesario para recuperar la credibilidad. Mientras los mercados griegos sufrían las consecuencias de la rebaja, las instituciones políticas europeas no daban muestras de apoyo financiero. El mismo día, Standard and Poors lanzó un aviso al Gobierno español, al darle una perspectiva negativa a la calificación para la deuda española y pedir rebajas en el gasto. «Los políticos están mucho más preocupados por lo que dicen las agencias de lo que lo estaban antes», sostuvo David Lea, analista de Control Risks para Europa Occidental. La perspectiva negativa significa que hay una entre tres posibilidades de que se produzca una rebaja en un plazo de dos años. En enero S&P había bajado la calificación de la deuda pública española a «AA+» desde «AAA».
Agencia Reuters


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