19 de febrero 2018 - 22:53

Wall Street, en modo rebote contundente

Wall Street, en modo rebote contundente
 ¿Cuánto tiempo puede durarle a Wall Street una seria preocupación? Lo que no lo mata lo fortalece. La corrección, un retroceso violento del 12% desde los récords, no consiguió imponer su cuota depresiva. Así como llegó, con similar rapidez, amenaza ser expulsada. La contraofensiva es brutal. Las acciones gatillaron el alza más vibrante de los últimos siete años. El S&P 500 escaló el 4,3% en la semana -subió día tras día- y ya venía de un rebote incipiente del 2% a última hora el viernes 9, cuando la taba se dio vuelta. No engañarse: no es el rebote del gato muerto. Basta ver el recorrido desde que comenzó el mercado bull (alcista) en marzo de 2009. Es una vida más (y la voluntad de volver ya) del gato con botas.

¿Acá no ha pasado nada? ¿Qué significó la corrección? Las razones que tan bien describieron el tropezón no pudieron disuadir la nueva arremetida. Y conste que la Bolsa no recibió ayuda de nadie. Las tasas de interés, cortas y largas, no dejaron de elevarse. Los informes de inflación, y los hubo de todos los colores, confirmaron que la tendencia apunta al alza. Y la Fed no dijo esta boca es mía. Jerome Powell asumió el comando de la institución con un discurso formal, ajeno por completo a las vicisitudes de los precios. Los demás referentes -una legión de oradores, la mayoría, presidentes de los 12 distritos en los que se divide la Fed- ratificaron las predicciones de tres (o quizás cuatro) subas de tasas cortas en 2018.

Nadie arrojó un salvavidas. Y la Bolsa no lo precisó. El rebote le surgió de las entrañas. Primero se asentó sobre la media de 200 ruedas. Allí tomó impulso el viernes 9 y mató de cuajo cualquier conjetura sobre un Lunes Negro. Al contrario, toda la semana fue carnaval. Quebró la media de 1060 ruedas y también la que dicta el momentum de corto plazo, el valor promedio de las últimas 50 jornadas. Tropezón así no es caída: los récords absolutos, que datan del 26 de enero, lucen de nuevo a la vista, apenas a un 4,9% de distancia. ¿Qué tan creíble es una recuperación que brota como una reacción refleja, con el brío de un ventarrón, sin pulir argumentos? Muy poco y eso la favorece. El 70% de los mánagers de cartera avizora peligros por delante, según el sondeo de Bank of America / Merrill Lynch. Ya no hay euforia (se quemaron con leche), y sí grandes retiros de los fondos de bonos y acciones. El rebote se montó en la incredulidad. Sacó provecho de la ultraveloz cancelación de las estrategias de venta de volatilidad y de las posiciones cortas en acciones, que forzó a cubrir rápido y a disgusto.

La inflación minorista aumentó el 0,5% en enero. Los precios de importación, el 1%. ¿Ya no quitan el sueño acaso? La tasa de diez años marcó otro pico: 2,94%. Sin embargo, esta vez no provocó temblores. ¿Qué cambió? El punto de vista. Sirve examinar la estructura de la suba de tasas para entenderlo. La tasa nominal de diez años escaló 34 puntos base el último mes. La tasa real de diez años -de los TIPS- aportó 28. El aumento de las expectativas inflacionarias, por ende, explica la diferencia: 6 puntos base. ¿Qué pasó con el temor por la inflación? Créase o no, se pinchó (con todos los indicadores en alza visible). La caída de las ventas minoristas -la más profunda en once meses- trajo calma. Que la inflación aumente es lógico y deseable ya que no alcanza la meta del 2%. Mientras la economía crezca (de ahí, el avance de la tasa real), pero no se recaliente, no hay que presumir desbordes de precios. ¡Cómo no se le ocurrió antes! Impecable razonamiento (y muy conveniente para la Bolsa). Será crucial que lo mantenga.

Mientras, los entuertos se amontonan. El Rusia-gate y la investigación Mueller que ya detectó a responsables rusos de la conspiración electoral, la silueta de una guerra arancelaria impulsada por los EE.UU. en los renglones de acero y aluminio, la evidencia de que el déficit fiscal by Trump será mayúsculo a destiempo, en plena expansión. Cualquiera podría encender la chispa de otro cortocircuito. Habrá que ver cuánto predicamento le queda a la corrección. Es más probable que la dinámica del gato con botas los vuelva a ignorar tan olímpicamente como antes de empezar febrero.

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