8 de abril 2009 - 00:00

Ya no lo quieren

El presente de Ariel Ortega es cada vez más negro en Independiente Rivadavia. En el partido que perdió su equipo el lunes frente a Chacarita como local por 1 a 0, Ortega fue al banco, ingresó en el segundo tiempo, y con pocos minutos en cancha fue expulsado por propinarle un codazo a Basualdo. El Burrito salió insultado y silbado de la cancha, marcando que el romance y toda la ilusión que se creó con el público cuando el jugador arribó a Mendoza está cortado. Ahora se espera la sanción del tribunal de disciplina, que puede ser muy dura.

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