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Zanussi: “Un cristiano es uncuerpo extraño en la sociedad”
• EL LEGENDARIO DIRECTOR POLACO DE "VIDA FAMILIAR" PRESENTÓ EN PINAMAR SU ÚLTIMA PELÍCULA
El veterano cineasta, polaco y católico, reconoció que su nuevo film sobre una mujer que toma los hábitos fue combatido por el feminismo en su país.
Krzysztof Zanussi. “Los comunistas piensan que el arte es un instrumento del poder, y los conservadores piensan que es un valor de mercado. Y yo no estoy con uno ni con otro”.
K.Z.: Le cuento algo gracioso. Ella es monja de clausura. Pidió permiso al Vaticano, que autorizó la proyección dentro del convento. Pero las monjas pidieron verla a través de las rejas, tal como ellas ven el mundo. Una opción óptica interesante.
P.: También es gracioso e interesante su concepto del colesterol aplicado al feminismo.
K.Z.: Como en todo, hay bueno y hay malo. La maldad no tiene sexo. Nosotros tenemos muchas mujeres en el poder, desde hace tiempo. Muchas veces el hombre de la casa estaba encarcelado, o lo habían mandado a Siberia, y la mujer debía hacerse cargo. La mujer en la cocina no es algo típico en mi país. Hoy, por tercera vez, tenemos una primera ministra. Pero ahora en el mundo se impulsa una mujer no igual al hombre, sino peor. Como la señora Thatcher, que nadie recuerda precisamente como una paloma. En suma, antes de casarse conviene leer "Macbeth".
P.: Retrocediendo en el tiempo, ¿cómo fue su educación católica bajo un régimen comunista?
K.Z.: Un ejemplo de esquizofrenia. En cuarto grado, mi padre me dijo "todo lo que te enseñen de física, química y matemáticas debes aceptarlo y aprenderlo. Pero lo que te enseñen de historia, literatura y biología, lo aprendes pero nosotros te vamos a enseñar la verdad. Aunque no puedes decirle a nadie que conoces la verdad". Debía ser discreto.
P.: Mientras, nosotros veíamos a los países socialistas como modelos culturales.
K.Z.: Hubo épocas permisivas, de mucha vida cultural, después del estalinismo. Pero los comunistas pensaban que el arte es un instrumento del poder. Los conservadores piensan que es un valor de mercado. Y yo no estoy con uno ni con otro. En esa época pude hacer mis cosas, cediendo algunos cortes en asuntos pequeños, para darles placer a los censores. Andrzej Wajda ponía a propósito una escena claramente anticomunista. La censura mandaba cortar esa escena, y descuidaba vigilar el resto, que en comparación parecía más inocente. Pero era un juego peligroso.
P.: ¿Cómo es la historia del primer premio que usted ganó?
K.Z.: Fue con mi corto de graduación, "Muerte de un monje provincial". Los profesores que habían aprobado el guión descubren que es un corto muy clerical, por tanto inaceptable. Para definir la cosa, el decano decide enviar dos copias: una al Festival de la Juventud Comunista de Moscú, y otra al Festival de Valores Religiosos de Mannheim. En una misma semana, el corto tuvo dos premios: el del jurado de católicos y protestantes, y el de los comunistas, felices porque al final el cura se muere. Esto fue muy orientador para mi. Luego hice mi primer largo, "La estructura de cristal", que las autoridades enviaron al Festival de Mar del Plata 1970. Así que hice mi primer viaje al exterior, y acá además conocí a Pasolini, cené con María Callas, y me dieron el premio al Mejor Guión, el del Cineclub Núcleo, y el de la Crítica. Puedo decir entonces que en este país inicié mi carrera.
P.: "Iluminación", "Balance de un matrimonio joven", "El factor constante", "Contrato de matrimonio", "Asesinato en Catamount", "Imperativo", "El año del sol quieto", "La vida como una enfermedad mortal sexualmente transmisible", etcétera, y aún sigue.
K.Z.: También dirijo teatro, ópera, y cada tanto escribo. El tema de mi próxima película será sobre la muerte. Nací en 1939 y estoy marcado por la guerra. La muerte es algo real para mí. Sin embargo, aunque parezca el fin, no es el fin. Esto quiero decirlo.
P.: ¿Para usted el comunismo tuvo algo positivo?
K.Z.: Tal vez sí, ya que, frente a ese peligro, los países del mercado libre humanizaron un poco el trato a los trabajadores. Como miembro de Solidaridad, viví con gran entusiasmo la caída de ese sistema. Lamentablemente, seguimos pecadores como siempre, pero fue un momento muy hermoso, que atesoramos en la memoria.


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