Wali Iturriaga es el hit del verano en Mar del Plata. El humorista agota localidades en el Neptuno con una venta semanal de 6.000 localidades que, a final de temporada, llegaría a los 40 mil espectadores (aunque lejos está aún de superar el récord de Alberto Olmedo en 1987 con 118.500 localidades). El cómico surgido de las redes sociales (14 millones de seguidores) se impuso con su espectáculo “Jenny, la paraguaya”.
Wali Iturriaga: "El humorista hoy debe acomodarse para estar en línea con la gente"
Diálogo con el creador de “Jenny, la paraguaya”, un boom que surgió de las redes sociales y hoy llena el teatro Neptuno de Mar del Plata.
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Wali Iturriaga. “Hoy hay menos armas que antes para hacer humor”.
El humor de Iturriaga se potenció en pandemia y llevó a Carlos Rottemberg a ofrecerle la sala más grande de Mar del Plata, que desde el primer día agotó localidades con entradas de 2500 a 3500 pesos. Dialogamos con él.
Periodista: ¿Cómo es la historia de la Jenny?
Wali Iturriaga: Ella vive una relación tóxica pero entrañable con Juan Carlos; es desprejuiciada, opina de todo sin medir las consecuencias, eso gustó al público. Tenía expectativa en esta temporada en Mar del Plata porque era enfrentarme a otra realidad de funciones diarias y un teatro enorme con 1100 localidades.
P.: ¿Cómo cambió el humor en los últimos años?
W.I.: Hay que ir acomodándose. Para estar en línea con la gente, la escucho. Presto atención a los seguidores, a sus opiniones, a lo que marcan las redes. Reconozco los errores, sé cuando algo puede molestar y si es necesario pido disculpas y lo cambio, aunque hay cosas exageradas en las críticas.
P.: En síntesis, si hay algo de provocación que puede inquietar, lo cambia. ¿No va en desmedro de la libertad creativa?
W.I.: Hay menos armas para jugar con el humor, pero lo tomo como desafío, hace falta reinventarse. Pensar más, escribir más y buscarle la vuelta. El teatro muta, como pasó con la música, el trap llegó para quedarse y los artistas se acomodaron a las modas, que es lo que busca la gente. Con el teatro y el humor pasó lo mismo.
P.: ¿Qué siente al ser el más visto en el mismo teatro donde Olmedo hizo su verano histórico?
W.I.: Es una emoción y también una mochila sentir que ese éxito se pueda reeditar y espero no sólo conmigo sino con el resto. En este teatro estuvo Olmedo en esa última temporada antes de su muerte. Desde esa época hasta hoy nunca volvió a pasar lo mismo. Es un teatro muy grande con un pullman altísimo, imponente de ver, y nunca más se pudo llenar hasta hoy.
P.: ¿Qué valora el público de su espectáculo?
W.I.: Antes de hacer esto trabajé en el ámbito de la salud, con educación física, y ahora sin darme cuenta hago lo mismo. No hay nada más sano que ir a desconectarse, a reírse y pasarla bien. Al término del show salgo y estoy mucho tiempo afuera sacándome fotos, no sólo para las redes sino para charlar, me cuentan sus historias. Creo que hay que apuntar a eso, no sólo a mostrar sobre el escenario sino a ser íntegro como persona. La gente quiere transparencia y eso se impulsó desde las redes.
P.: La antítesis de tiempos en que las grandes estrellas ocultaban su intimidad.
W.I.: Es probable y hoy eso parece impensado. Hay algo de esta generación que tiene que ver con mantenernos como bloque. La música es un claro ejemplo de un cambio que hubo y, guste o no, hay que amoldarse porque lo buscan las nuevas generaciones.
P.: ¿Qué es lo que más atrae de sus personajes Jenny y Juan Carlos?
W.I.: Que es una caricatura de la vida real, que exagera y todos nos sentimos un poco identificados. Transitan cuestiones que pasaron y siguen pasando por más duras que parezcan, me refiero a los celos y la toxicidad. Eso atrae en clave de humor y de reflexión. La gente entendió que son personajes que no tienen nada que ver con mi vida, que también muestro, con mi familia. Se termina ahí creando esa esencia y esa fórmula personal: pude separar el personaje de la persona y atraer con las dos facetas.
P.: ¿Qué ventajas y desventajas traen las redes?
W.I.: La ventaja es el contacto permanente con la gente, estoy fuerte en todas las redes y son públicos diferentes, no es el mismo en Facebook que Tik Tok. Uno puede estar en contacto con esos grupos y armar un plan estratégico, en este caso para el teatro. La desventaja es que uno está muy expuesto, están fuerte los haters, no me pasa mucho pero cuando hay, por poco que sea, puede lastimar si uno está débil.
P.: ¿Qué puede decir del ámbito teatral?
W.I.: Es un mundo mágico, encontrarse cara a cara con el público, mirarse de frente y al final darse un abrazo, porque lo que uno genera en redes o radio difiere de llevarlo a la realidad y palparlo. No hay contras, salvo que no funcione y haya que remarla, ahí se pone más duro pero todos lo hemos pasado. Como desventaja pienso en el cansancio o ver poco a la familia.


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