Política

El inexplorado circuito financiero detrás de Clarens y "cuadernos"

Múltiples sociedades y financieras tienen sede en Maipú 311, incluso una que roza al hermano del gobernador Morales. Nombre clave: Vallarino. Se elude la participación de bancos en la trama. Dos hombres ligados a José López que todavía no aparecen en el expediente: Andrés Galera y el "Ñoqui" Fernández.

Hasta ahora, uno de los circuitos inexplorados en la denominada causa de los cuadernos es la trastienda que rodeó del circuito financiero confesado por Ernesto Clarens sobre los montos que semanalmente pagaban empresas contratistas de obra pública. El juez Claudio Bonadio lo aceptó como “arrepentido” y fue finalmente procesado como miembro de la asociación ilícita destinada a recaudar fondos ilícitos. Sin embargo, quedó por fuera de la pesquisa la ruta posterior del dinero que el financista cambiaba por dólares e inyectaba luego en el circuito financiero, sumado al recorrido que hacía en sus entregas a exfuncionarios como José López o el propio exsecretario de Néstor Kirchner, Daniel Muñoz. Clarens aparece (en soledad) realizando la ingeniería financiera sin auxilio de terceros, pese a que existe un submundo de financieras ligadas a su persona e inclusive, al menos dos jugadores fuertes del sistema bancario que intervinieron. Esa parte de la investigación todavía no parece asomarse en la causa.

“Yo me ocupaba de cambiar los pesos por dólares en el mercado informal, obteniendo por ello una comisión que era mi ganancia, que me quedaba en negro. Generalmente hablaba con un corredor, Vallarino, normalmente era en cuevas y en algunas ocasiones con la mesa de dinero del Banco Finansur que hacía nexo con algunas casas de cambio”. La declaración inicial de Clarens relató cómo fue contactado por Carlos Wagner en 2005 para iniciar la recaudación de los retornos por obra pública de la “Camarita” de las empresas cartelizadas para que tuvieran como destino al exsecretario de Obras Públicas José López. El mecanismo, según Wagner relató, le precedía. La alusión a un “corredor” al que sólo identificó con el apellido fue para Jorge Marcelo Vallarino, con quien también compartía sociedades. Panter SRL tiene como socios a Clarens y a Vivian Lucía Vallarino, hija del corredor financiero aludido en la declaración. Tiene la concesión del ex Paseo de la Infanta, cuyo canon mensual se fijó (en 2010) en $55 mil pesos por mes. También comparten otras sociedades menores o inactivas.

Vallarino, a su vez, comparte sociedades con Marcelo Ramón Santa: NSG System SA y Valsa SRL (constructora, también con la hija de Vallarino); junto a Inversiones en Energía Argentina SA (sugestivamente denominada en un principio Soluciones Electorales SA, hasta 2009). Su objeto social era tan amplio como inabarcable. La constelación de sociedades de amplio espectro de Santa se cruza en el tiempo con la de otro hombre políticamente expuesto: Héctor “Freddy” Morales, hermano del gobernador de Jujuy Gerardo Morales. Freddy ingresó en 2003 como accionista de Viajes Capricornio SRL en sociedad con Santa, quien le vende en 2017 las acciones de esa firma a Ángela Patricia Reyna, esposa del hermano del mandatario jujeño. Freddy posee otra firma dedicada (hasta que se modificó su objeto social) a aspectos financieros Servicios del Norte SRL, mientras que uno de sus socios interviene en Creycon de Crédito Limitada. Esa cooperativa comparte varias curiosidades con las firmas de Clarens, Santa y Vallarino. Todas tuvieron o tienen domicilio en Maipú 311, la misma torre donde el financista declaró que los empresarios fueron en persona a entregar dinero ilegal (en pesos). En algunos casos, declaran pisos consecutivos como sede social. Coincidencia. Vallarino y Santa fueron denunciados ante la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos. Se identificó una decena de sociedades que Santa creó, luego renunció al directorio y finalmente “cedió” sus cuotapartes accionarias a sus socios.

Bonadio se decidió a indagar en los listados que Clarens aportó en sus sucesivas declaraciones indagatorias como el registro que indicaba las empresas que participaron del mecanismo por una década. Allí dio otra clave: “El 20 por ciento referido de sobreprecio estaba compuesto por 10% para la coima y el 10% restante para generar dinero negro”, indicó sobre cómo decodificar las cifras de esos listados, dejando entrever que también hubo lavado de dinero. También puntualizó que el Finansur, comandado por la familia Sánchez Córdoba era parte del vehículo para generar el cambio a divisas, o con recomendación sobre qué casa de cambio escoger. Habría otros dos bancos de primera línea involucrados en el extremo de las operaciones.

“Después de cambiar el dinero a dólares, le llevaba la recaudación directamente a José López a un departamento cerca del Hotel Faena en Puerto Madero. Ignoro quién era el dueño del departamento pero en todos los casos me lo recibía López”, aseguró Clarens sobre parte del destino de los fondos que los empresarios canalizaron para sobornos. Según otros imputados en el expediente, esa locación que Wagner no recordó coincide con la del exsubsecretario de Obras Públicas (segundo de López), Germán Nivello, el primer funcionario en haber admitido las coimas y de muy buena relación con el extitular de la Cámara Argentina de la Construcción. Por el contrario, sorprendió que Wagner introdujera en el expediente a su socio Mauro Guatti como uno de los enviados por Esuco para los pagos.

En el ambiente empresarial llama la atención que haya dos nombres clave que no hayan aparecido todavía en el expediente ni en el relato de ninguno de los arrepentidos. Ambos están relacionados a López. Uno es el del contador Andrés Galera, enjuiciado en la trama que investigaba por enriquecimiento ilícito a López como uno de sus posibles testaferros. Su nombre no apareció en nada relacionado a los “cuadernos” como había ocurrido con el caso Skanska. Ese caso eyectó de la función pública a otro hombre en las sombras que acompañó la gestión de López: Guillermo “Ñoqui” Fernández que fungía como asesor y con mala relación tanto con Roberto Baratta como con su jefe, Julio De Vido. Luego de su tumultuosa salida, Fernández siguió vinculado al exfuncionario con profusa cantidad de viajes al exterior y sociedades con otro hombre vinculado a Clarens. Como otra casualidad posee una vivienda en el mismo country que Galera. Cuando estalló Skanska, la secretaría de Obras Públicas fue la que suscribió el contrato original por la ampliación de los gasoductos. Una fuente de amplio conocimiento del sistema de obra pública se preguntó: “¿Qué pasaría si se ordena un entrecruzamiento de llamados entre Galera, Clarens, López y Wagner?” La respuesta sería inquietante.

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