Cobre Panamá volvió al centro de la discusión minera global. La gigantesca operación de First Quantum Minerals (FQM) permanece casi paralizada desde finales de 2023, pero el procesamiento del mineral que quedó almacenado, una nueva posición de la Cámara Minera de Panamá y el contexto de precios del cobre volvieron a poner sobre la mesa una pregunta que el país todavía no respondió: qué hacer con una de sus mayores inversiones mineras.
Cobre Panamá: crece la presión para reabrir la mina de cobre de First Quantum
La mina está casi paralizada desde 2023, pero el procesamiento de mineral almacenado y una nueva posición de la Cámara Minera reactivaron el debate sobre su futuro.
-
AOG Patagonia 2026: Vaca Muerta reúne a los CEOs del petróleo y prepara una agenda clave para la industria
-
BHP se quedó con el proyecto El Seguro: explorará cobre en Mendoza con opción de compra
Cobre Panamá, uno de los mayores proyectos de cobre del mundo, permanece paralizado desde finales de 2023 tras el fallo de la Corte Suprema panameña.
El debate fue retomado por el periodista Juan Pablo Spinetto, de Bloomberg, quien planteó que mantener inactiva una mina de unos u$s10.000 millones, con una participación estimada de alrededor del 1,5% de la producción mundial de cobre, resulta cada vez más difícil de sostener desde el punto de vista económico.
“¿Por qué diablos una mina gigante de US$10.000 millones [...] permanece inactiva en la selva panameña?”, escribió Spinetto al analizar el futuro del proyecto.
Cobre Panamá informó el mes pasado el envío de unas 33.000 toneladas de concentrado de cobre con destino a España y Bulgaria, realizado entre el 18 y el 22 de agosto como parte del Plan de Preservación y Gestión Segura para mitigar riesgos ambientales. El material fue obtenido a partir del procesamiento de roca extraída antes del cierre de la mina en 2023. Para estas tareas, la compañía señaló que fueron contratadas 2.181 personas, mientras un equipo de científicos y especialistas del Ministerio de Ambiente de Panamá inspeccionaba las instalaciones ubicadas en Donoso, provincia de Colón.
El procesamiento de mineral almacenado ya había permitido operaciones similares. En junio de 2025, la compañía exportó otras 33.000 toneladas de concentrado, que generaron 32.554 toneladas de cobre y 14.830 onzas de oro. El resto del material fue despachado entre julio y agosto de ese año. En total, según los datos difundidos por la empresa, el procesamiento de 122.520 toneladas de concentrado de cobre permitió recuperar 32.554 toneladas de cobre y 14.830 onzas de oro.
Qué pasó con Cobre Panamá
La mina quedó suspendida en sus plenas capacidades después de que la Corte Suprema de Panamá declarara inconstitucional la ley que aprobaba el contrato de explotación. La decisión llegó después de fuertes protestas sociales vinculadas con el impacto ambiental del proyecto y con las condiciones del acuerdo entre la compañía y el Estado.
Desde entonces, el costo del cierre comenzó a ganar peso en la discusión. Según el análisis de Spinetto, un estudio de una asociación empresarial local estimó que la paralización provocó la pérdida de más de 30.000 empleos directos e indirectos y unos u$s2.100 millones en ingresos fiscales entre 2024 y 2026.
El contexto internacional también cambió. El precio del cobre se encuentra muy por encima del nivel que tenía cuando Cobre Panamá dejó de operar al 100%, en un mercado que enfrenta restricciones crecientes de oferta. Para Spinetto, Panamá está dejando pasar un momento especialmente favorable para un activo que antes de su cierre había llegado a representar alrededor del 5% de su PIB.
Pero la discusión no pasa solamente por cuánto cobre puede producir la mina. El punto central es bajo qué condiciones podría volver a operar y qué garantías debería ofrecer el proyecto en materia ambiental, fiscal y de control estatal.
CAMIPA pide una definición sobre Cobre Panamá
En ese escenario, la Cámara Minera de Panamá (CAMIPA) pidió este lunes una definición fundamentada sobre el futuro de Cobre Panamá.
El gremio sostuvo que el país cuenta ahora con mayor información técnica sobre el estado de la mina y sobre las consecuencias sociales y económicas de la suspensión. En ese marco, consideró que prolongar indefinidamente la incertidumbre también genera costos para trabajadores, comunidades, proveedores, inversiones y para la propia gestión ambiental de las instalaciones.
CAMIPA planteó avanzar hacia una reanudación ordenada de las operaciones, dentro de la legislación y del marco constitucional panameño.
La Cámara propuso además que los resultados de la auditoría integral realizada sobre el proyecto sean utilizados como base para un plan público de acción, con indicadores, plazos y mecanismos de verificación sobre cuestiones como relaves, agua, estabilidad de las obras, biodiversidad y cierre de mina.
El planteo busca que cualquier eventual reapertura esté acompañada por una fiscalización estatal con recursos y autonomía suficientes y por información pública sobre el cumplimiento de los compromisos.
La posición del sector minero panameño agrega así un nuevo elemento al debate: no se trata solamente de volver a producir, sino de establecer qué reglas, controles y compromisos deberían regir una eventual nueva etapa de Cobre Panamá.
El mineral almacenado ya abrió una puerta
Mientras la discusión sobre una reapertura continúa, First Quantum ya consiguió autorización para retirar, procesar y exportar el mineral que había sido extraído antes de la suspensión de las operaciones.
El Gobierno panameño autorizó en abril el procesamiento de unas 38 millones de toneladas de mineral almacenado, con un contenido estimado de unas 70.000 toneladas de cobre recuperable. La compañía aclaró que este programa no constituye una reapertura de la mina y que no implica nuevas perforaciones, voladuras ni extracción.
El objetivo declarado es reducir los riesgos ambientales y operativos asociados con el almacenamiento prolongado, entre ellos el potencial drenaje ácido de roca, además de mantener alimentada la infraestructura de gestión de relaves.
Spinetto también puso el foco en este proceso y señaló que First Quantum ya comenzó a procesar material previamente extraído, una operación que permite compensar parte de los costos de mantener las instalaciones y conservar personal en el sitio.
La compañía había previsto que el procesamiento del stockpile demandara aproximadamente un año y que pudiera generar unos 700 nuevos empleos directos, además de actividad para contratistas y proveedores.
Una auditoría que cambió el escenario
Otro elemento relevante es la auditoría independiente realizada sobre Cobre Panamá. El estudio difundido en junio arrojó un nivel de cumplimiento cercano al 88% sobre 370 compromisos ambientales, legales, fiscales, operativos y técnicos, aunque también identificó cuestiones pendientes relacionadas con restauración, biodiversidad, relaves, agua y erosión.
Para Spinetto, ese resultado “genera mayor confianza” de cara a una eventual reanudación. El dato no elimina las controversias que provocaron el cierre, pero sí modifica parte de la discusión técnica sobre el estado actual de las instalaciones.
El desafío para Panamá pasa ahora por transformar esa información en reglas concretas y verificables si finalmente decide avanzar hacia una nueva etapa del proyecto.
First Quantum apuesta a otra minería
Mientras espera una definición sobre Cobre Panamá, First Quantum también está avanzando en una transformación tecnológica de sus operaciones.
La compañía obtuvo este mes en el Reino Unido la patente y la marca registrada de Quantum Electra-Haul, su sistema propio de asistencia eléctrica para camiones mineros mediante líneas aéreas. La tecnología permite que los equipos utilicen electricidad durante los tramos de ascenso y reduzcan el consumo de diésel.
First Quantum informó que durante 2025 sus operaciones acumularon casi 500.000 kilómetros recorridos bajo asistencia eléctrica y que ya cuenta con más de 15 kilómetros de líneas instaladas en sus tres mayores yacimientos.
La empresa sostiene que el sistema puede reducir hasta un 90% el consumo de diésel en las rampas de ascenso, precisamente en los momentos de mayor demanda energética de los camiones.
“El mundo necesita que el cobre se extraiga de forma responsable”, afirmó Gordon White, director de Operaciones Mineras y Tecnología de First Quantum. Y agregó: “Nuestra solución patentada de asistencia por trolley, Quantum Electra-Haul, es un elemento clave de esta evolución”.
La innovación tiene especial relevancia en un momento en el que la industria busca aumentar la producción de cobre y, al mismo tiempo, reducir el consumo energético y las emisiones asociadas a la minería a cielo abierto.
Una decisión que excede a una mina
Cobre Panamá quedó así atrapada entre dos realidades. Por un lado, el país todavía enfrenta las consecuencias sociales y ambientales que llevaron al cierre. Por otro, existe una operación construida, una infraestructura minera de gran escala y un activo que puede aportar producción en un mercado global que busca más cobre.
La Cámara Minera de Panamá sostiene que la incertidumbre no puede prolongarse indefinidamente y propone una reanudación ordenada bajo controles verificables. First Quantum, mientras tanto, ya participa de una etapa limitada de procesamiento del mineral almacenado y continúa invirtiendo en tecnologías para transformar la manera de producir cobre.
El propio Spinetto resume la tensión en una frase: “Las minas pueden traer problemas, pero también podrían permitirnos invertir en las mejores escuelas de la región”, cita que atribuye a Mat Youkee, director de Nostromo Research.
El futuro de Cobre Panamá, en definitiva, no depende solamente del precio del cobre. También estará determinado por el nuevo contrato que eventualmente pueda acordarse, el nivel de control del Estado, las garantías ambientales y la capacidad de Panamá para demostrar a su población qué beneficios concretos dejaría una eventual reactivación.
Como escribió Spinetto, “la mina ya está construida”. La discusión que queda por delante es bajo qué condiciones podría volver a producir.





