El Congreso convirtió en ley la reforma del régimen de zona fría, una de las modificaciones centrales del paquete energético impulsado por el Gobierno para reducir subsidios, focalizar la asistencia y cambiar la forma en que se financia el descuento sobre las facturas de gas. Con la aprobación del Senado, el texto que había avanzado en Diputados quedó sancionado sin cambios y ahora deberá ser reglamentado por el Poder Ejecutivo.
Zona fría ya es ley: quiénes perderán subsidios al gas y cómo quedarán las tarifas
El Senado aprobó la reforma del régimen de subsidios al gas y convirtió en ley los cambios que ya tenían media sanción de Diputados. La nueva norma mantiene el beneficio histórico para Patagonia, Malargüe y la Puna, pero restringe el acceso en las zonas incorporadas en 2021.
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Con la reforma, ese esquema se reduce para las áreas ampliadas en 2021 y pasa a combinar dos condiciones: ubicación en zonas de severidad climática y vulnerabilidad socioeconómica del hogar.
La nueva ley mantiene el beneficio para los usuarios de la Patagonia, Malargüe y la región de la Puna, donde seguirá vigente una bonificación sobre el precio del gas natural y del gas propano por redes. El cambio más fuerte recae sobre las zonas incorporadas por la ampliación de 2021: allí, el subsidio dejará de ser automático y quedará condicionado a que el hogar cumpla con los criterios del régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF).
El impacto se sentirá sobre usuarios de localidades que habían sido sumadas al esquema durante la última ampliación del régimen. Según estimaciones más de 1,6 millones de usuarios de más de 90 municipios podrían perder la asistencia tarifaria en ciudades de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza si no ingresan al nuevo sistema focalizado.
Qué cambia con la nueva ley de zona fría
Hasta ahora, el régimen combinaba un criterio principalmente geográfico: los usuarios de determinadas zonas con bajas temperaturas accedían a descuentos en la factura de gas por su ubicación. Con la reforma, ese esquema se reduce para las áreas ampliadas en 2021 y pasa a combinar dos condiciones: ubicación en zonas de severidad climática y vulnerabilidad socioeconómica del hogar.
El SEF fue creado por el Decreto 943/2025 para unificar los subsidios energéticos de jurisdicción nacional y cubrir electricidad, gas natural, gas propano por redes y garrafas de GLP de 10 kilos para hogares vulnerables. El régimen excluye a los hogares cuyos integrantes registren ingresos netos superiores a tres Canastas Básicas Totales, aunque la Secretaría de Energía también puede considerar indicadores patrimoniales para presumir capacidad de pago.
En la práctica, perderán el descuento automático los usuarios de las zonas ampliadas que no califiquen para el SEF. En cambio, quienes estén dentro del régimen focalizado mantendrán una bonificación, aunque calculada sobre una base distinta.
Cómo se calculará el subsidio
Otro cambio clave está en la base de cálculo. El subsidio dejará de aplicarse sobre la tarifa total y pasará a computarse exclusivamente sobre el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), es decir, sobre el valor del gas antes de transporte, distribución, tasas e impuestos.
Ese punto modifica el impacto final del beneficio incluso para usuarios que sigan incluidos en el régimen. La bonificación no desaparece para todos, pero pierde peso relativo dentro de la factura final porque deja afuera componentes que también forman parte del monto que pagan los hogares.
El argumento oficial es que el esquema anterior dejó de ser sustentable después de la ampliación territorial de 2021. En los fundamentos del Gobierno se plantea que el financiamiento del régimen ya no alcanzaba para cubrir el costo del subsidio y que eso obligaba a sumar aportes del Tesoro Nacional.
Qué pasará con las tarifas
Los mayores aumentos recaerán sobre usuarios de la zona ampliada que queden fuera del SEF. Un informe de IERAL Fundación Mediterránea proyectó que un hogar de Bahía Blanca, con consumo promedio de 118 metros cúbicos mensuales, pasaría de pagar $19.945 a $39.890 si pierde el beneficio, una suba del 100%.
Para los usuarios que mantengan el subsidio por estar incluidos en el SEF, el incremento sería menor, aunque la factura también podría subir por el cambio en la base de cálculo. La diferencia estará en si el hogar conserva la asistencia focalizada o queda completamente fuera del esquema.
El trabajo de IERAL advirtió que la transición puede generar aumentos abruptos para algunos usuarios y recomendó incorporar gradualidad. También planteó que el diseño de subsidios debería contemplar severidad climática, vulnerabilidad socioeconómica y consumos razonables según zona y composición del hogar.
El mapa que queda después de la reforma
La Patagonia, Malargüe y la Puna mantendrán el régimen diferencial por sus condiciones climáticas extremas. En esos casos, la ley conserva el reconocimiento territorial histórico, aunque con el nuevo criterio de cálculo aplicado sobre el componente PIST.
La zona ampliada de 2021 queda en otra situación. Allí ya no alcanzará con vivir en una localidad incluida en el mapa de Zona Fría: los hogares deberán cumplir además con las condiciones socioeconómicas del SEF.
El cambio afecta especialmente a ciudades de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y otras provincias que habían sido incorporadas en la ampliación anterior. En esas localidades, el beneficio dejará de ser universal y pasará a depender del padrón de hogares vulnerables.




