3 de noviembre 2026 - 12:27

Detectan cuatro claves para ganar hasta u$s3 extra por cada barril de petróleo

Una consultora privada internacional estimó que una planta con capacidad para procesar 150.000 barriles diarios podría sumar entre u$s110 millones y u$s165 millones anuales a sus resultados. IA, integración de trading, disciplina en inversiones y formación de talento, los principales factores.

Más margen por barril de petróleo refuerza la necesidad de analizar tanto el potencial de ampliación de la capacidad de refinación como las oportunidades para mejorar el rendimiento de las plantas existentes.

Más margen por barril de petróleo refuerza la necesidad de analizar tanto el potencial de ampliación de la capacidad de refinación como las oportunidades para mejorar el rendimiento de las plantas existentes.

Las refinerías tienen una oportunidad para mejorar sus resultados sin depender exclusivamente de un aumento en el volumen de producción. Según un nuevo informe de Bain & Company, las compañías que transformen su modelo operativo y comercial podrán capturar entre u$s2 y u$s3 adicionales por cada barril procesado, mediante una combinación de eficiencia de activos, inteligencia comercial, inversiones selectivas y desarrollo de capacidades técnicas.

El estudio, titulado Resilience, Refined: The New Downstream Oil and Gas Playbook, dimensiona el impacto económico de esa estrategia: en una refinería promedio con capacidad para procesar 150.000 barriles diarios, la mejora representaría entre u$s110 millones y u$s165 millones anuales. La estimación contempla la aplicación conjunta de cuatro capacidades que, de acuerdo con la consultora, están marcando diferencias entre las empresas que consiguen adaptarse al nuevo escenario del negocio downstream y aquellas que pierden competitividad.

El análisis fue elaborado por Wren Kabir, Diego García y Valeria Sterpos, socios de Bain & Company. García lidera la práctica de Energía y Recursos Naturales de la consultora para América del Sur.

El punto de partida es un cambio estructural en las condiciones del negocio. La fragmentación del comercio internacional, el encarecimiento del financiamiento y la escasez de profesionales experimentados están obligando a las compañías a revisar cómo operan sus instalaciones, administran sus riesgos y asignan el capital. En ese contexto, la resiliencia ya no consiste solamente en resistir períodos de incertidumbre, sino en contar con la flexibilidad necesaria para aprovechar las oportunidades que aparecen en un mercado más volátil.

Un mercado con menos crecimiento y más volatilidad

Bain proyecta que la demanda global de productos derivados del petróleo crecerá apenas un 0,5% anual hasta 2030. Sin embargo, detrás de ese promedio conviven tendencias diferentes según el combustible. La gasolina enfrenta una caída estructural asociada con la expansión de los vehículos eléctricos, mientras que el diésel muestra un comportamiento más estable, con crecimiento en mercados emergentes que compensa retrocesos en China y países desarrollados.

En cambio, los combustibles de aviación y los insumos para la industria petroquímica aparecen entre los segmentos con mejores perspectivas. La nafta petroquímica, el gas licuado de petróleo (GLP) y el combustible para aviones podrían crecer a tasas superiores al 2% anual, impulsados por la demanda de productos químicos y el aumento del transporte aéreo.

Esta transformación obliga a las refinerías a revisar su configuración y su capacidad para adaptar la producción a las necesidades del mercado. Las instalaciones que no cuenten con flexibilidad para modificar su mezcla de productos podrían enfrentar una compresión de sus márgenes.

A la vez, el mapa competitivo está cambiando. La consultora observa una expansión de la capacidad de refinación en Asia, Medio Oriente y África, donde se combinan ventajas de escala, integración y acceso a materias primas. En paralelo, se aceleran los cierres de instalaciones menos competitivas en Europa y en la costa oeste de Estados Unidos, presionadas por los costos de cumplimiento normativo, el envejecimiento de los activos y la transición energética.

La reorganización del comercio internacional también modifica los flujos de combustibles. Estados Unidos y Medio Oriente se perfilan como los principales motores del crecimiento de las exportaciones de productos refinados hasta 2030, mientras que otras regiones, entre ellas América Latina, podrían aumentar su dependencia de las importaciones. Los aranceles, las tensiones geopolíticas y las restricciones logísticas agregan incertidumbre a cada operación.

Uno de los cambios más relevantes para la rentabilidad es el aumento de la volatilidad de los márgenes de refinación, conocidos como crack spreads: la diferencia entre el precio del crudo y el valor de los productos refinados que se obtienen a partir de él. Según Bain, esa volatilidad se multiplicó por cuatro en los últimos años frente a sus promedios históricos.

Lejos de representar solamente un riesgo, esa inestabilidad también abre oportunidades para las empresas que cuentan con equipos de comercialización y trading integrados con la operación industrial. El informe señala que, durante la última década, las ganancias del trading, los volúmenes negociados y la cantidad de operaciones por producto prácticamente se duplicaron, mientras que los márgenes de esa actividad aumentaron entre un 20% y un 30%.

Las cuatro palancas para sumar hasta u$s3 por barril

La primera capacidad consiste en redefinir el potencial operativo de cada refinería mediante inteligencia artificial. Bain plantea que las compañías deben dejar de limitarse a comparar sus instalaciones con parámetros de otras plantas y comenzar a identificar, a partir de sus propios datos, dónde están las oportunidades de eficiencia.

Los modelos de aprendizaje automático pueden analizar información de los procesos industriales para detectar patrones y oportunidades de mejora en mantenimiento, confiabilidad, programación y rendimiento de los equipos. La consultora estima que este enfoque podría generar una mejora directa de entre u$s1 y u$s1,50 por barril.

La propuesta supone utilizar la IA para identificar problemas y anticipar desvíos, pero también para optimizar decisiones operativas en tiempo real. Como ejemplo, el informe menciona a Marathon Petroleum, que logró una utilización del 94% de su capacidad de refinación y una captura de margen comercial del 105% en 2025, luego de incorporar herramientas de inteligencia artificial en mantenimiento, programación y otras áreas de operación.

La segunda palanca apunta a integrar la producción con las áreas comerciales y de trading. Bain calcula que las refinerías pueden estar dejando sobre la mesa entre u$s0,50 y u$s1 por barril debido a la falta de coordinación entre los equipos que administran el abastecimiento, la operación industrial y la comercialización.

La oportunidad está en sincronizar las decisiones sobre qué crudos comprar, qué productos elaborar, cuándo realizar mantenimientos y cómo organizar la logística con las condiciones del mercado. Para eso, propone vincular los modelos de planificación de producción con la disponibilidad real de los activos, los cronogramas de mantenimiento y las posibilidades comerciales.

La inteligencia artificial también puede contribuir a acelerar esa coordinación y mejorar la capacidad de respuesta ante cambios de precios o interrupciones en el suministro. Sin embargo, la consultora advierte que las compañías que desarrollen operaciones propias de trading deben establecer previamente límites de riesgo, mecanismos de control y responsabilidades claras. La alternativa también puede ser construir alianzas con operadores especializados, como el acuerdo de partes iguales entre ENI y la firma independiente Mercuria, que combina el conocimiento de los activos industriales con experiencia comercial y gestión de riesgos.

La tercera capacidad se relaciona con la disciplina de capital en los negocios de bajas emisiones. Bain reconoce que existe una demanda creciente de combustibles sostenibles y que las inversiones en este segmento continúan avanzando, particularmente en Europa y Asia-Pacífico. Sin embargo, advierte que el crecimiento de la actividad no garantiza por sí mismo retornos atractivos.

Uno de los principales desafíos es el costo del combustible sostenible de aviación (SAF), que todavía se ubica considerablemente por encima del Jet A-1 convencional. A eso se suma la disponibilidad limitada de materias primas: según el informe, los aceites residuales y otros insumos disponibles cubrirían menos del 20% de la demanda proyectada de SAF para 2030.

Por eso, la recomendación es priorizar proyectos que tengan asegurado el abastecimiento de materia prima, contratos firmes de venta (offtake) y una estructura de inversión que permita sostener su competitividad. El informe cita como ejemplo a Repsol, que desarrolló su negocio de combustibles renovables dentro de refinerías existentes y comercializó más del 90% de su producción de diésel renovable y SAF a través de sus propios canales durante 2025.

La cuarta palanca es reconstruir y planificar el talento técnico a largo plazo. La industria enfrenta una pérdida progresiva de trabajadores experimentados por la jubilación de profesionales de la generación baby boomer, mientras que la incorporación de nuevos perfiles no alcanza para compensar esa salida.

Bain señala que la edad mediana de los trabajadores de las refinerías es de 44 años, frente a los 39 años registrados en el sector tecnológico. La brecha no es solamente demográfica: las nuevas exigencias del negocio requieren conocimientos de análisis de datos, inteligencia artificial, optimización de procesos y gestión comercial que no siempre forman parte del perfil tradicional de los equipos industriales.

En lugar de abordar el problema exclusivamente como una cuestión de reclutamiento, la consultora propone identificar a los operadores e ingenieros que concentran el conocimiento crítico de cada instalación y desarrollar programas específicos para retenerlos, capacitarlos y transferir sus capacidades. También plantea incorporar herramientas digitales para automatizar tareas rutinarias y planificar las necesidades de personal con una perspectiva de cinco a diez años.

La IA promete mucho, pero todavía entrega pocos resultados

La inteligencia artificial atraviesa las cuatro capacidades identificadas por Bain. Puede mejorar el mantenimiento, anticipar fallas, optimizar los rendimientos de los activos, facilitar decisiones comerciales y compensar parcialmente la escasez de trabajadores especializados.

Sin embargo, el informe advierte que las expectativas del sector todavía están por delante de los resultados económicos concretos. Una encuesta de Bain realizada en 2026 entre ejecutivos de petróleo y gas muestra que el 71% espera que la IA tenga un impacto significativo en el desempeño de sus negocios durante la próxima década, mientras que el 61% afirma que sus compañías ya superaron la etapa de experimentación a pequeña escala.

Pero solamente el 23% asegura estar obteniendo los resultados económicos esperados.

La brecha, según la consultora, refleja que incorporar tecnología no alcanza para transformar una operación. El desafío consiste en conectar las herramientas digitales con las decisiones cotidianas de producción, mantenimiento, comercialización y gestión del riesgo. En palabras de Diego García, la IA puede convertirse en un factor decisivo para la competitividad de las refinerías.

«La Inteligencia Artificial juega un rol catalizador determinante. Las refinerías que empleen IA para optimizar en tiempo real el mantenimiento, la selección de crudos y la sincronización con el mercado lograrán ventajas estructurales difíciles de igualar por sus competidores», afirmó el socio de Bain para América del Sur.

El desafío para las refinerías argentinas

El diagnóstico adquiere una dimensión particular en la Argentina, donde el crecimiento de la producción de hidrocarburos plantea nuevos desafíos para la infraestructura de procesamiento y comercialización. Según los datos de la Secretaría de Energía de la Nación y del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG citados en el material difundido por Bain), la extracción de petróleo alcanzó un récord de 929.000 barriles diarios, mientras que el segmento de refinación procesa alrededor de 580.000 barriles por día.

La diferencia entre ambos volúmenes expone un desacople entre la expansión de la oferta de crudo, impulsada principalmente por Vaca Muerta, y la capacidad de procesamiento de las refinerías locales. El escenario también exige considerar la calidad y las características del petróleo disponible, así como la configuración de las instalaciones para convertirlo en los productos que demanda el mercado interno.

El informe plantea que esta situación refuerza la necesidad de analizar tanto el potencial de ampliación de la capacidad de refinación como las oportunidades para mejorar el rendimiento de las plantas existentes. En particular, propone prestar atención a los productos con perspectivas de demanda más resistentes, como el gasoil y los combustibles de aviación.

Para las compañías que operan en el país, el desafío no se limita a procesar más petróleo. También implica adaptar sus instalaciones para trabajar con mayor flexibilidad, optimizar la selección de crudos, mejorar la coordinación entre producción y comercialización y aprovechar las oportunidades que surgen de un mercado internacional más volátil.

La conclusión de Bain es que la rentabilidad futura del downstream dependerá cada vez menos de una única ventaja —como la escala o el acceso a una materia prima competitiva— y más de la capacidad para integrar tecnología, operación industrial, trading y talento. En ese modelo, los hasta u$s3 adicionales por barril no surgen de una fórmula aislada, sino de la combinación de decisiones que permiten extraer más valor de cada activo.

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